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“Al pie de la letra”: Un libro para coleccionistas

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Alejandro José López es Profesor Asociado en la Universidad del Valle. Del 2004 al 2008 dirigió la Escuela de Estudios Literarios. En su obra encontramos ensayos cuentos y novela. Pero también crónicas y entrevistas, como en “Al pie de la letra”, obra que en 2007 vio la luz de las imprentas y se agotó en tres semanas. Gracias a la editorial Aurora Boreal, “Al pie de la letra” pasó a ser un libro electrónico con récord de descargas. “Yo me siento un escritor de la época electrónica”, ha dicho este autor vallecaucano, haciendo la salvedad: “Tengo el fetiche del libro, porque crecí en una casa repleta de libros y me eduqué en la fascinación de lo impreso”.

¿Cuál es la historia de “Al pie de la Letra”?

“Al pie de la letra” es la recopilación de quince trabajos periodísticos escritos a lo largo de una década. En términos generales, se allegan a lo que Azorín denominó en su momento “crítica militante”. Estos textos hacen el esfuerzo por responder a los requerimientos que recaen sobre la crítica literaria y cultural cuando se vincula con lo periodístico: persuadir, reflexionar, entretener, divulgar, debatir. En dicho propósito, echan mano al gran repertorio que la tradición nos ofrece; es decir, apelan a modos de escribir tan antiguos como el diálogo (“Las páginas que le sobran a Capote”) y el apólogo (“Apólogo del taller literario”), pasando por el moderno ensayo (“Diversas maneras de contar”), hasta llegar a géneros más contemporáneos como la crónica periodística (“El rey más difícil de coronar”) y la entrevista (“Enrique Vila-Matas o la libertad del escritor”). Y para darles una presentación más armónica en este libro, han sido catalogados en tres grandes apartados: entrevistas, artículos y crónicas.

¿Cuál ha sido la acogida del libro?

“Al pie de la letra” se publicó en papel en el 2007. Se hicieron 150 ejemplares y se agotaron en tres semanas. No hubo reimpresiones. Ahora, en el formato digital, durante la primera semana de publicación se registraron 2.500 descargas. Estamos hablando de un factor multiplicador, en términos de lectores, que estimula mucho a cualquier escritor. Me hace pensar: “Hay gente allí que quiere entablar un diálogo conmigo”. Y enhorabuena, me digo, pues la soledad del escritor puede llegar a ser muy abrumadora.

En la nota editorial del libro, usted dice: “He de confesar que todavía hoy –como le sucede a muchos de mis contemporáneos– conservo el fetiche del libro impreso: disfruto de un volumen bien diagramado, me estremezco ante una edición impecable y amo la fragancia del papel…”. Sin embargo, el libro digital que nos presenta es impactante, no le falta más que el aroma…

Durante los últimos años había recibido algunas propuestas para publicar en formato electrónico, pero siempre acababa declinando. Para mí el libro es un objeto con una dimensión estética –más allá de lo verbal, que es donde opera el escritor–; y ésta se refiere, desde luego, al diseño. En general, los libros electrónicos que había visto me dejaban algunas dudas sobre este particular. Cuando Guillermo Camacho –el colombiano que lidera desde Dinamarca la editorial electrónica Aura Boreal– me propuso reeditar este libro, le manifesté mis reservas. Acordamos entonces elaborar los borradores que hicieran falta hasta hallar un diseño satisfactorio. Y la verdad es que hice muy pocas sugerencias, pues el trabajo de Guillermo ha sido verdaderamente esmerado. Él es un editor de muy buen gusto y con la vocación de elaborar el libro electrónico como si fuera una artesanía. Y así fue: ambos quedamos a gusto con el resultado final.

¿Cómo cambian estas experiencias, estos nuevos formatos del libro, el modo de enseñar literatura?

Déjeme contarle algo. El semestre pasado, en mi curso de novela moderna, hice un examen a mis alumnos sobre “Madame Bovary”, de Gustave Flaubert. De los 50 estudiantes que tenía, había 18 que no estaban leyendo la novela en libros físicos sino en formatos electrónicos: tablets, laptops y celulares. Así que no estamos hablando de un entorno académico futurista, no son los viajes al espacio contados por un tal Julio Verne. El libro electrónico está aquí y ahora. Estamos ante una realidad que ha modificado los rituales de consumo cultural, con todo lo que esto implica tanto en la circulación de los saberes como en los hábitos mentales frente a lectura y la escritura. Hoy el texto literario dialoga –a través de las nuevas tecnologías– con otros tipos de texto, de los que también se nutre. Una muestra evidente de ello son las permanentes operaciones de trasvase, los itinerarios que van de lo literario a lo televisivo, de lo cinematográfico a lo teatral, siguiendo todas las rutas posibles. Y hay algo por anotar: a diferencia de lo que sucedía en el pasado, ahora los textos precursores no son necesariamente los tradicionales –literarios y teatrales–. Hoy encontramos, fácilmente, que un cómic le presta su argumento a un filme, un videojuego a una obra teatral, una serie televisiva a una novela. De todas maneras, cada quien asume la cátedra literaria como mejor le parezca, no hay un modelo único; pero es innegable que el entorno contemporáneo nos ofrece un espectro cultural nuevo y vertiginoso. Allá cada quien. En lo que respecta a mi trabajo como escritor, éste es mi primer libro electrónico. Y me alegra mucho haber dado este salto al presente.

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(*) Alejandro José López ha publicado dos libros de ensayos: “Entre la pluma y la pantalla” (2003) y “Pasión crítica” (2010), dos de crónicas y entrevistas: “Tierra posible” (1999) y “Al pie de la letra” (2007) (en Aurora Boreal®, como libro electrónico, 2014), dos de cuentos: “Dalí violeta” (2005) y “Catalina todos los jueves” (2012), y una novela: “Nadie es eterno” (2012). Entre los años 2004 y 2008 dirigió la Escuela de Estudios Literarios perteneciente a la Universidad del Valle. Cursó estudios doctorales en literatura y medios de comunicación en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente se desempeña como Profesor Asociado en la Universidad del Valle.

Fuente: Agencia de Noticias Univalle