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Hugo Candelario, un referente de la música del Pacífico colombiano

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Agencia de Noticias Univalle
El maestro Hugo Candelario, un referente no solo de la música del Pacífico colombiano sino también del Festival Petronio Álvarez.

Tomado de Kien y Ke

El maestro Hugo Candelario es a todas luces un hombre que le ha entregado su vida a la música del Pacífico colombiano. Tranquilo y pausado camina por la Unidad Deportiva Alberto Galindo de Cali, en donde se vive una de las fiestas afro más importantes de Latinoamérica: el Festival Petronio Álvarez.

Kienyke.com tuvo el privilegio de hablar con Hugo Candelario hace algunos meses, en el marco de este festival que este año cuenta con 44 agrupaciones musicales que viajaron desde diferentes regiones del Pacífico colombiano hasta la capital del Valle del Cauca para concursar por el Bombo Golpeador y hacer vibrar a sus asistentes con los sonidos de marimba, los cantos tradicionales, la Chirimía, los violines caucanos o la versión libre.

Nada describiría mejor al maestro Hugo Candelario que su propia música, por lo que para esta lectura es necesario invitarlos a escuchar un soundtrack del Grupo Bahía o ir a buscar alguna de sus impecables presentaciones de marimba o saxofón, dos de sus instrumentos consentidos.

También es necesario, traer a colación sus raíces, su historia y sus primeros acercamientos con la música cuando era tan solo un niño y vivía en un municipio del litoral pacífico, ubicado en el departamento del Cauca.

Un niño entre marimberos y cantoras
La historia de este importante y reconocido músico colombiano que hoy tiene 55 años, y cuenta con una carrera como cantante, compositor, arreglista, saxofonista, marimbista, director musical e investigador, empezó en Guapi, un paraíso natural, rodeado de manglares, atravesado por un río que lleva el mismo nombre de este pueblo de marimberos y cantoras, que desemboca en el mar Pacífico y ha cargado un lastre de violencia que parece nunca acabar.

De hecho, fue en la casa materna en donde a Hugo Candelario lo encontró la música. Allí entre arrullos, marimberos, cantadoras, curramberos este guapireño comenzó a desarrollar su amor por los sonidos del Pacífico.

Candelario no tenía una herencia familiar, ni un referente para convertirse en músico, más que las tradiciones de ese municipio, los visitantes y los arrullos que se armaban en la casa en la que creció y que lo abrazaron y ya no lo soltaron jamás, ni siquiera cuando fue a terminar el bachillerato en Bogotá o estuvo en la Armada.

Por el contrario, Hugo terminó eligiendo la música: formándose en la Académica del Instituto Popular de Cultura, el Conservatorio Antonio María Valencia y la Escuela de Música de la Universidad del Valle; haciendo importantes investigaciones no solo sobre el folclor tradicional de la región del Pacífico sino también de otras regiones de Colombia; y recorriendo el mundo dejando el nombre del país y su cultura muy en alto.

Entre la tradición y lo académico
Uno de los grandes maestros que tuvo el honor de conocer Hugo Candelario fue a Gualajo, el rey eterno de la marimba de chonta, alguien a quién le agradece profundamente ese saber ancestral, esa manera de tocar que no aparece en los libros y que es completamente diferente a las instrucciones que recibió en el conservatorio, que por supuesto, también fueron muy valiosas. Así lo expresó en medio de la conversación en la que le preguntamos sobre diversos aspectos técnicos:

“Hay una memoria ancestral. La razón de ser es: la afinación, el canto, la voz, al servicio de ese sentir, de esa herencia. Es otra cosmovisión que no es tan fácil explicarlo, ni exponerlo para el razonamiento occidental en académicos… Yo no puedo decir que tenga la última palabra tampoco, porque eso es tan relativo… entre los seres humanos y las culturas, nada es de un solo sistema. Por ejemplo, el sistema de la familia donde yo aprendí, la de ‘Los Torres’, ellos tenían clara la enseñanza. Yo supongo, por ejemplo, en San Basilio de Palenque, ‘Los Batata’ tenían claro el código”, explicó agregando que en el territorio los procesos desde la tradición son muy “orgánicos y naturales”.

Sobre la marimba, el instrumento que interpreta ‘Candelo’, como le decía el maestro Gualajo al guapireño menciona que él tuvo que presentar sus sonidos al mundo y hacerles ver que sonaba bonito y producía felicidad y comunión:

“Yo llegué a Cali en el 85 y no había marimba. Me tocó meter la marimba por todos lados. Era rarísimo, claro, pero les gustaba, era exótico. Yo me vine con mi marimba, una marimba construida por don Silvino Mina, que ya se nos fue hace tres años. Ella no tenía afinación de acá, sino tradicional, entonces yo quise meterme ahí con los músicos pero no podía por la afinación. Entonces para poder tocar con los demás la afiné, me tocó”, señaló a Kienyke admitiendo que aún pensaba en ello:

“Esa responsabilidad la tengo, no sé si la historia me vaya a castigar algún día, ese trabajo me tocó, pero era por necesidad musical, no por capricho. Si no, no puedo tocar con los músicos, vivo en Cali, no puedo tocar con ellos. Así que la afine a oído, la temperé, pero me quedo sorda porque yo no había sido constructor de marimba en Guapi, me mandaron a los 11 años para Bogotá, no tuve esa formación”.

Estar lejos del territorio le costó uno que otro regaño de las cantadoras tradicionales que lo mandaron a estudiar con el maestro Gualajo, consejo que tomó: “Esos regaños me llevaron con mi maestro, ahora sí, formalmente con Gualajo. Yo le decía: maestro, necesito que me explique qué es un bambuco, qué es un Currulao, lo necesito. Por favor, enséñeme. Ahí si ya me fui con la necesidad de aprender más”.

Los matices de la diáspora
De acuerdo a Hugo Candelario la música del Pacífico está más cerca de África que de occidente, sobre todo la de marimba:

“Si tú la has escuchado, te metes selva adentro, pueblos adentro, y el sonido es bueno, y el sonido es muy autóctono, muy original, mucho más afro que otra cosa. Es decir, un sonido más cerca de África. Aunque en esencia, por estar y conocer América, ya es mulato de por sí. No es afro completamente, es mulato por naturaleza…De ahí para adentro están los matices, las complejidades de cada región, de cada aire, cada grupo, si es de río, de quebradas y si es una región de mar, si es de costa adentro, si es de costa arriba o de costa abajo”, comenta agregando que como investigador del folclor ha encontrado diversos matices y también muchos puntos de la historia que se encuentran pese a la geografía, los idiomas y las diferentes culturas.

“La misma matriz se marca en infinidad de matices. Esta matriz se puede volver un torbellino, se puede volver un sanjuanero y toma sus características, por ejemplo, si le quitas el tambor, le quitas la flauta, y le pones cuerdas va a sonar una más como de cámara, pero está la matriz original allí. Como si le quitas la cuerda y le pones flauta, va a sonar un poquito más indígena, y si le quitas flauta y cuerda va a sonar más afro pero es la misma matriz. Contextualmente como colombianos estamos más cerquita de lo que creemos. ¿Quién va a creer que el Mono Núñez no está tan cerca de Gualajo? están cerca, están unidos por la misma raíz, por la misma matriz”.

Reconectando con África, un viaje anecdótico
El músico colombiano habló sobre un viaje que hizo para conocer mejor las raíces de la diáspora africana:

“Yo estuve una vez en Luanda, capital de Angola en el 2002. Así, brevemente, hubo un taller con los marimberos angolanos, los tres Torres, es decir, Genaro, Pacho, y Gualajo estuvieron. Angola estaba en un momento histórico importantísimo porque estaban firmando la paz después de tantos años como sucedió recientemente en Colombia y ese país estaba en una rumba. Ellos de por sí son rumberísimos. Entonces, al segundo taller no llegó Gualajo, pero llegó el mayor, don Genaro, quien no se había tomado ni un trago, y llegó Pacho, el último, el menor, llegó entonadito y empezamos a hacer el taller. Entonces, ¿para qué les cuento esta historia?… Ellos tocaron música en su marimba, y la afinación de esa marimba para uno que tiene ya el oído muy occidentalizado, se siente muy lejos”, comenzó diciendo explicando, sin embargo confesó que:

“Cuando ellos tocaron su música en mi marimba el resultado melódico fue música de los llanos Colombo – venezolanos. Si uno lo ve así, hay desconexión aparentemente en el tiempo, pero estamos en un planeta donde tarde o temprano todo se encuentra, tarde o temprano, todo se conecta”.

Festival Petronio Álvarez, un espacio para la memoria viva
El maestro Hugo Candelario fue el ganador de las dos primeras versiones del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez y también el homenajeado en su versión número XVII, por lo que su trayectoria y amor profundo por el folclor colombiano lo han convertido en una de las voces más visibles de este tradicional evento, así como un defensor activo de las raíces ancestrales que pide que con este festival no suceda lo que le pasa a muchas culturas del mundo que entraban en contacto con la globalización:

“Es muy importante que el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, no pierda nunca ese Norte. Siempre hay que tenerlo muy presente. Es importante crecer y perfeccionar técnicamente, logísticamente, a nivel de producción. Es importantísimo porque es nuestra ventana ante el mundo. No soltar nunca la esencia, ni el tiempo, ni la base, ni el origen, ni de dónde es realmente la cosa. El reto es para la logística, el reto es para el alcalde, el reto es para el secretario de Cultura. Hay que tener la sensibilidad, la inteligencia y la creatividad al servicio de eso, al servicio de la cultura”, comentó.

Sin lugar a dudas los avances desde el 96 cuando arrancó este festival son evidentes, pues es un evento reconocido por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, algo que destaca Candelario:

“La tradición solita no puede, ya que el monstruo de la globalización es muy grande y tú vas al Pacífico, y los equipos de sonido, los motores, la moto, ya es ruido, ya no es como cuando criamos la vaina tan natural, ya es una realidad, entonces los viejos, las sabedoras y los sabedores ya están cansados, y para sacar su marimba y junto a un equipo de esos, no hay cómo, pero siguen siendo la fuente, siguen siendo la inspiración de todo. Sin eso, todo queda en el aire, por eso, ambos se necesitan. La tradición y la ciencia, lo empírico y lo académico. Es la invitación realmente, un festival como este y un amor y una cultura como la nuestra, es fiel muestra de ese encuentro tan especial como el Petronio”.

¿Cómo mantener la tradición viva?
‘Candelo’ con su propia historia entiende la importancia de salvaguardar las tradiciones y mantenerlas vivas por lo que trabaja en una interesante iniciativa:

“Arrancamos con un proyecto que se llama ‘La comunidad del Agua’, iniciamos con las uñas, se trata de que antes de que se nos vayan nuestros maestros y maestras, antes de que se nos vayan a la tumba y se lleven su sabiduría y su sentir, que nos dejen al menos grabado las preguntas del joven, así, como con la preguntas del académico, con las pregunta del folklórico. Estamos en eso, la memoria tiene que quedar más allá de la tradición oral, tiene que quedar registrada para que quede en las nuevas generaciones. Esa es la base de lo que somos, ya se pueden contar con los dedos de las manos los que están vivos. Ya hay un riesgo como el calentamiento global, hay un riesgo de extinción de especies y de extinción de sabiduría”, reveló pidiendo apoyo y voluntad política para sacar esta idea adelante.

Aunque este no es el único proyecto que impulsa el maestro pues también está buscando crear un conservatorio en Buenaventura o una Escuela de música profesional:

“Hay mucho sentido de pertenencia fuerte, en contradicción con la industria musical, pero ahí es donde está el reto, vuelvo y repito, el reto de la voluntad política, el reto de lo administrativo, el reto de la producción, el reto de los artistas, entregando los mensajes, los arreglos con ese sentido”, concluyó diciendo con amabilidad.