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Nace una escuela para crear ‘supercerebros’ en el país

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El profesor Jaime García, en una actividad con estudiantes para motivarlos a aprender matemáticas de forma divertida. Ahora tiene su propia escuela para enseñar sus técnicas.

Jaime García Serrano, mejor conocido como la ‘calculadora humana’, ha desarrollado empíricamente durante más de 20 años métodos y fórmulas para hacer operaciones matemáticas al instante.

Con seis récords Guinness gracias a su velocidad con las razones trigonométricas, radicaciones, potenciaciones y factoriales, y con varias participaciones en programas de televisión –donde lo han considerado un ‘superhumano’–, este matemático autodidacta nacido en Málaga, Santander, abrió una escuela en Bogotá llamada Súper Cerebros. Allí busca revelar algunos de sus secretos a niños y adultos.

Su más reciente logro, aparte de factoriales y cálculo de calendarios de billones de años, con cifras hasta de 16 dígitos y con las que busca otro Guinness, lo obtuvo la semana pasada en el Congreso de la República, donde fue condecorado con la Orden de la Democracia Simón Bolívar. El reconocimiento le fue otorgado por su “consagrada e ininterrumpida carrera de más de 40 años en aras del estudio, investigación y docencia de la ciencia matemática”.

“La base de mi trabajo es el ábaco, que me enseñaron a manejar desde pequeño, y eso fue lo que me motivó y me desarrolló la mente para poder analizar y buscar algoritmos diferentes a los tradicionales”, dice García, de 60 años, casado y con dos hijos.

Una de las pruebas con las que más ha descrestado fue cuando memorizó 220 dígitos de una sola mirada. O cuando demostró que podía memorizar los primeros 152.000 decimales del número Pi. “Trabajo principalmente con cuatro números y con la representación de colores: el 1, amarillo; el 2, azul; el 3, rojo, y el 6, verde. Entonces, tres puntos amarillos son el 111; pero si junto el rojo, el verde y el amarillo, es un 361”, explica.

Otra de sus técnicas son las multiplicaciones “grandes”. “Por ejemplo, 12 por 15. Saco la mitad de 12 que es 6 y le sumo 12, cuyo resultado es 18. A ese número le agrego un cero y el resultado final es 180”.

Aunque en la niñez fue un gran jugador de fútbol, las matemáticas siempre estuvieron presentes en su vida, hasta el punto de desarrollar sus propias técnicas, que él mismo llama “las técnicas de Jaime García”. Con ellas es capaz de hacer todo tipo de operaciones matemáticas en cuestión de segundos.

“Es importante dominar el lenguaje matemático y saber lo elemental, como sumar, restar y multiplicar”, asegura. Y agrega que está dispuesto a capacitar a los profesores del país para que aprendan sus métodos y los repliquen.

Hace pocas semanas, García abrió Súper Cerebros en un salón del Colegio Campestre San José, en el norte de Bogotá. Allí dicta los talleres con la presencia de dos profesores. Actualmente, sus alumnos llegan a 47 entre niños, profesionales y padres de familia. “Hay espacio para todos, pues las matemáticas son un lenguaje universal”, afirma.

Para García, la utilidad de los cálculos en la vida cotidiana de las personas es indispensable. Explica, por ejemplo, que en el caso de los empresarios, ellos tienen una gran agilidad para hacer operaciones rápidamente. “Y ni hablar de los comerciantes…”.

“Creo que los niños se deben interesar más por las matemáticas. También debe haber una reforma en los colegios para que no se siga enseñando esa materia de manera tradicional y aburrida. Los niños deben motivarse, y mi escuela está para eso”. Y añade un punto clave: “Las matemáticas se aprenden con disciplina y mucha concentración”.

A Jaime le preocupa que Colombia esté muy rezagada en la materia, en comparación con otros países. Según los más recientes resultados de las pruebas Pisa 2015, organizadas por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde), el país ocupó el puesto 61, por debajo de México, Costa Rica, Chile, Uruguay y Argentina.

Muchos critican su labor e, incluso, dudan de sus capacidades, pues Jaime, entre sus cálculos, no hace el procedimiento tradicional para conocer el resultado de las operaciones aritméticas, sino que tiene estrategias y métodos para calcular.

“Tengo defectos, como cualquier ser humano. Estoy abierto a las críticas o sugerencias. Lo que pretendo es superarme y lograr nuevos objetivos”, dice.

Para este matemático es importante servirles a los niños y sentirse útil en la sociedad. “Con la escuela espero aportar a la educación del país. Las matemáticas sí son posibles de aprender y de querer”, añade.

Para los niños, Súper Cerebros puede convertirse como en su segundo hogar. Allí se divierten, aprenden y se educan de una manera distinta, pues “la escuela no es el típico espacio silencioso, sino el lugar donde los números son el centro de todo”.

Ana Milena Castro, madre de Luis Ángel García, uno de los estudiantes de la academia, cuenta que la experiencia de su hijo hasta ahora ha sido positiva. “Él quiere ser un científico de la Nasa y desde ya se está preparando. La idea no es que él llegue a ser como su profesor, sino que fortalezca sus capacidades mentales”, sostiene Castro.

SERGIO RODRÍGUEZ FORERO

Especial para EL TIEMPO

Foto: Mauricio Moreno / EL TIEMPO