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“Tenemos que ser la música”: Masterclass con el maestro Luis “Perico” Ortiz

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Agencia de Noticias Univalle

El maestro Perico Ortiz celebra sus más de 50 años de carrera con la gira “Trayectoria”. Univalle fue uno de los escenarios donde el músico hizo una parada para compartir con los estudiantes.

Cualquiera que conozca y le apasione la salsa conoce el sonido de la trompeta de Luis “Perico” Ortiz. Inició su carrera musical a los 5 años y estudió en la Escuela Libre de Música, en el Conservatorio de Música de la Universidad de Puerto Rico y fue solista de la Sinfónica de ese país bajo la dirección del maestro Pablo Casals. En los años 70 se mudó a New York y desarrolló su carrera como trompetista, arreglista, compositor y productor trabajando para Tito Puente, Machito, Mongo Santamaría, Tito Rodríguez, Fania All Stars, Johnny Pacheco y las compañías Velvet de Venezuela y TH Rodven. Fue primera trompeta en la canción “Comadrita” de Cheo Feliciano y compuso los arreglos para la canción Pedro Navaja de Rubén Blades, para el disco Siembra.

El trabajo musical lo combinó con la incursión en la producción musical fundando las compañías musicales Sunrise Productions, Perico Records, Dialen Promotions Inc. y Dialen Recording Studios. A través de ellas publicó trabajos discográficos como solista y ofreció servicios de grabación a otros artistas.

Como parte de su gira “Trayectoria”, en la que celebra más de 50 años de carrera, el pasado martes 23 de agosto el Maestro “Perico” Ortiz visitó la Universidad del Valle para dar una masterclass a trompetistas e intérpretes de instrumentos de viento.

El discurso del maestro tuvo un tono inspirador y técnico, hizo énfasis en que los estudiantes deben explorar su capacidad artística y combinarla con la destreza técnica y la creatividad para encarnar un sentido de pertenencia hacia la profesión de la música que se extienda a las demás personas.

“El contenido es el valor que tiene el profesional de la música. El querer decir algo, tener una voz como compositor o como instrumentista es lo que infunde respeto. Esto se logra con estudio, con escucha y con práctica, pero también con descanso y con tener momentos para solamente disfrutar lo que se hace”, aconseja.

Durante la clase también realizó ejercicios de respiración, armonía, arreglos, memoria musical, escalas, proyección e improvisación, de la cual afirma: “La improvisación no es ensayada pero para poder llegar a ella hay que practicar. Como estudiantes están en un espacio donde tienen que escuchar, y va a llegar un momento en el que no tienen que escuchar sino crear su voz. Luego llega el momento de ser la música”.

Esta sesión hará parte del documental que recoge la vida y obra del trompetista, a cargo del profesor de la Escuela de Comunicación Social, investigador de la salsa, Alejandro Ulloa. Cali es la primera parada de esta gira en la que el maestro se despide de la escena musical para dedicarse a la pedagogía a través del “Instituto de Música Popular y Empresarismo”, a través del cual financia a jóvenes en sus estudios universitarios.

“Quiero provocar que estos jóvenes artistas también estudien cómo ser empresarios de la música: mantener negocios, estimular el sentido de pertenencia, y cuidar las conexiones profesionales”.

Para Carla Beberaggi, estudiante de música y trompetista en la Banda Sinfónica de la Universidad del Valle, estos espacios: “nos motivan a ser músicos integrales y nos dan conocimientos para ser profesionales, no solo intérpretes sino para presentarnos. También porque me permiten tener las capacidades desenvolverme en la música clásica como en música popular”.