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The Economist resalta Observatorio de Seguridad de Cali

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La reconocida revista británica The Economist publicó recientemente un informe sobre las estrategias implementadas contra la violencia urbana en países de América Latina. En éste propone a Cali como modelo a seguir en el manejo de la seguridad.

The Economist destacó la gestión de Rodrigo Guerrero Velasco, quien, durante su primer periodo como Alcalde de Cali, estableció el Observatorio del Delito de la ciudad, que más adelante se llamaría Observatorio Social y, actualmente, Observatorio de Seguridad. Rodrigo Guerrero es médico cirujano, epidemiólogo y doctor (Ph.D.) en Salud Pública, ha sido dos veces alcalde de Cali, rector de la Universidad del Valle, decano de la Facultad de Salud y ahora es investigador activo del Instituto Cisalva, también de la Universidad del Valle.

Tal como destaca esta revista especializada, la iniciativa que Rodrigo Guerrero implementó en Cali se ha extendido en el continente, siendo replicada en más de 18 países de América Latina y en diferentes ciudades y municipios del país en los últimos 20 años.

“Una reciente proliferación de observatorios de violencia en América Latina -muchas inspiradas en la bandera del mandato del señor Guerrero- sugiere que los gobiernos se están dando cuenta de la necesidad de un enfoque basado en la evidencia para la política de seguridad”, afirma The Economist y después invita al resto del mundo a tomar nota de este tipo de estrategias. Dice el informe: “Cuanto antes construyan las ciudades y los países un buen análisis enfocado en los datos para combatir el delito, menos recapitularán los problemas de América Latina”.

Rodrigo Guerrero cuenta cómo surgió esta iniciativa en Cali: “Desde mi primera administración, en el año 1992, propuse que usáramos el método epidemiológico para enfrentar el tema de la violencia, específicamente el de violencia homicida. Este método se basa en tener información confiable que llegue oportunamente a manos del Alcalde o del Secretario de Gobierno. En ese momento vimos que había discrepancias grandes entre los datos de la Policía, de la Fiscalía y de Medicina Legal, y que ni siquiera el número de homicidios era igual, entonces propusimos crear una reunión los martes para analizar los casos que habían ocurrido en la semana anterior. A esa reunión iban las mismas instituciones que mencioné y la Universidad del Valle, representada por Cisalva, y se analizaba caso por caso. A partir de ese momento se empezaron a tener datos confiables.”

La reunión de los martes, que menciona el doctor Guerrero, se oficializó y tres años después se convirtió en la reunión del comité técnico del Observatorio del Delito de Cali, que se sigue realizando hasta hoy.

El Instituto Cisalva de la Universidad del Valle también nació a la par del observatorio de Cali, con el propósito de hacer investigación e intervenciones sobre la violencia y las lesiones no intencionales desde una aproximación epidemiológica, y ha cumplido un importante papel como el encargado de replicar la metodología de los observatorios en este continente, e incluso en tierras lejanas, como África, donde hizo parte de la creación del Observatorio de Abuya, capital de Nigeria, gracias a la financiación del Banco Interamericano de Desarrollo – BID.

Según Rodrigo Guerrero, instituciones como el BID y el Banco Mundial han fomentado la implementación de los observatorios como una política para invertir dinero para seguridad, porque esa es la forma de garantizar información confiable sobre el tema.

A finales de este mes, el doctor Guerrero estará en la Escuela de Salud Pública de Harvard, donde realizó su doctorado, y en el Hospital Brigham and Women’s Hospital de Boston, Estados Unidos, presentando la conferencia “La prevención de la Violencia Urbana desde un abordaje epidemiológico: el caso de Cali, Colombia”, en la cual hace una descripción del método epidemiológico que es utilizado para estudiar enfermedades de carácter desconocido. Cuenta Guerrero sobre la resonancia internacional que ha tenido este tema: “el caso de Cali se ha vuelto un clásico de la aplicación del método epidemiológico al caso de una enfermedad social: el homicidio”.

Si desea consultar el artículo de The Economist, en inglés, puede hacerlo a través del siguiente enlace