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Crítica ontológica en las organizaciones, enfocada al anti-management

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La tarea de los estudios organizacionales es la de oponerse a la versión ‘positiva’ de crítica que se hace desde el management sin cuestionarlo en su esencia, y en su función para la reproducción de las estructuras sociales que constantemente generan víctimas.

Alrededor de esa premisa, expuesta por Maria Ceci Araujo Misoczky, se desarrolló la charla ‘Estudios organizacionales y abordajes sobre luchas sociales: contribuciones de la crítica ontológica’, organizada por el Instituto de Prospectiva de la Universidad del Valle y el Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas-CIDSE, el pasado 22 de mayo.

Para Araujo Misoczky, quien lidera el Grupo de Investigación en ‘Organización y Praxis Liberadora’ de la Universidad Federal de Río Grande del Sur-Brasil, esa afirmación puede ser explicada diciendo que los estudios organizacionales no deben analizar a las organizaciones para mejorar su gestión, su trabajo se centra en realizar crítica ontológica para hacer anti-management.

Esto se debe a que, según la investigadora, en los ‘Critical Management Studies’ (Estudios críticos de la gestión) tradicionales “la crítica es meramente una metodología, no es una actitud filosófica, no es una posición frente y en el mundo concreto de las relaciones sociales materiales, no expresa valores y principios, no expresa la indispensable negatividad frente a los hechos que toma”. En ese escenario, la docente asegura que la crítica efectiva es usualmente asociada a algo negativo, opositor, destructivo, derrotista, pesimista o malo, pues, erróneamente, se cree que la crítica aceptable es la que tiene el objetivo de perfeccionar las organizaciones y su administración.

Hace más de diez años, antes de iniciar sus investigaciones en estudios organizacionales, Araujo Misoczky encontró un problema con el abordaje y la definición de ‘organización’, con la que se pretendía trabajar el tema desde una perspectiva crítica.

Según la investigadora, dicho problema obedecía a la aceptación inmediata de una definición reduccionista, que dictaba que la ‘organización’ es la coordinación racional de un conjunto de actividades, de un conjunto de personas, para realizar algo en común, objetivos o metas formales, por medio de una cadena de autoridad o responsabilidad. “Necesitábamos, por tanto, enfrentar ese reduccionismo y producir un concepto en torno al cual podríamos articular nuestros objetivos de trabajo”, dijo la docente.

Por tal razón, y luego de realizar una cantidad considerable de estudios y análisis, el grupo de investigación que dirige Araujo Misoczky llegó a una definición de ‘organización’ que sigue orientando su trabajo en la actualidad: Procesos orientados por la razón estratégico-crítica (que no es razón instrumental, su éxito no es el del medio-fin formal, pero el pleno desarrollo de la vida humana de todos), su ejercicio realiza la acción transformadora.

“Estamos convencidos que una de las tareas políticas más urgentes, es estudiar los procesos de organización de resistencias y de luchas sociales que tienden a ser ignorados por el discurso organizacional contemporáneo. Al hacerlo, contribuimos para contestar a la hegemonía de la organización reificada”, señaló Araujo Misoczky.

Fuente: Agencia de Noticias Univalle