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Colombia es un pueblo maravilloso: Nobel de Química

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Por su pinta podría ser una estrella de cine. Pero Peter Agre decidió ser un hombre de laboratorio. Más exactamente un químico. “A pesar de que en la escuela obtenía las peores notas en química, me he ganado el Nobel”, dijo ante un abarrotado auditorio que no paró de reír con cada una de sus ocurrencias.

Hacía varios años que un Nobel no pisaba la Universidad del Valle. Antes que Agre estuvo Harold Elliot Varmus, quien fue ungido con el Nobel de Medicina en 1989 por sus trabajos sobre el oncógeno humano y Roald hoffmann  Nobel de Química en 1981, visitó la Universidad en 2012.

El científico Peter Agre de Northfield, Minnesota (1949), obtuvo el Nobel de química en 2003 al identificar la Acuaporina (AQP), proteína relacionada con múltiples desórdenes clínicos como trastornos renales-vasculares, pérdida de visión, edemas, hipotermia, hambre y obesidad, entre otros.

Según su investigación, hay cientos de  acuaporinas en la naturaleza, y el agua es el solvente de la vida porque no hay una sustancia biológica más pequeña que ésta. Previo a su descubrimiento, se desconocía cómo se desplazaba el agua entre las células o cómo los riñones la filtran, hecho importante para la vida humana.Nobel de Química1

El científico americano vino a Cali luciendo zapatos tenis, camisa a cuadros y bléiser beige, no sólo para hablar de su Nobel, sino para retratarse en las gradas con los estudiantes y hablarles de que la ciencia no tiene fronteras.

Agradeció la hospitalidad de los caleños a los que definió como “maravillosas personas”, pero también de las contribuciones de los científicos colombianos a las comunidades más pobres. “Hay que reconocer ese trabajo”, dijo.

Agre llegó a la capital del Valle como invitado de honor del III Simposio sobre “Perspectivas de eliminación de la malaria en América Latina”, evento que reúne desde el miércoles en Cali a un centenar de científicos de los 10 centros de investigación de malaria más importantes del mundo.

Abriendo un hueco en su agenda, el también médico de la Universidad de John Hopkins llegó al auditorio Ives Chatain de la Universidad del Valle donde lo esperaba un público joven con el que se hizo fotos en las gradas, invitó a trabajar en grupo y bromeó.

“Después de que mi madre supo que mi descubrimiento de las acuaporinas se utiliza, entre otras cosas, en el campo de la cosmética para rejuvenecer los tejidos, mi mamá me dijo: ‘¡Peter, por fin has hecho algo usable!’ ” (risas).

En su conferencia “Abriendo puertas en el mundo a través de la ciencia médica” de 40 minutos, el científico estadounidense destacó el trabajo en equipo para lograr milagros: “Se necesita entusiasmo, iniciativa pero sobre todo mucha colaboración”.

“Mi trabajo del Nobel no fue solo de mi grupo, sino la sumatoria de muchos trabajos de muchos grupos”, agregando que lo que hizo fue compilar mucha información, canalizarla y obtener un resultado final.

Hizo énfasis ante el auditorio que “cualquier persona puede lograr lo que quiera. En mi escuela –ya les he dicho- tenía muy malas notas en química, pero me gané el premio Nobel. Y todavía sigo obteniendo muchas cosas y ganando muchos premios”.

Agre fue el invitado de honor, junto a las demás personalidades del simposio de malaria provenientes de Asia, América y África, a una velada cultural en la Casa Proartes, acto ofrecido por el alcalde Rodrigo Guerrero. Hubo folclor Pacífico y muestras artísticas de las que salió feliz.

A pesar de las tantas reuniones programadas, el científico norteamericano habló para la Agencia de Noticias de la Universidad del Valle sobre la importancia de su descubrimiento para la humanidad y la medicina.

“Hay muchas aproximaciones”, explicó en un inglés pausado, “pero creo que lo importante es la aplicación que tengan las acuaporinas en los daños cerebrales causados por edemas”.

“Ahí se está haciendo un gran trabajo”, refirió, “y muy probablemente va haber una solución para esos traumas que se originan en el cerebro, debido a la acumulación de fluidos”.

Sobre si su desarrollo contribuirá en algo en los viajes espaciales y en la instalación de colonias en satélites como la luna o planetas como marte, dijo:

“No tengo una respuesta específica a la pregunta pero estoy seguro que, debido al estrés fisiológico que generan los viajes interplanetarios, las acuaporinas jugarán un papel importante”.

Sobre lo que sigue en sus investigaciones respecto a las acuaporinas,  señaló que “en ciencias no se puede predecir cuál será el siguiente paso, es muy difícil, pero continuaré con las investigaciones en el cerebro y para obtener respuestas a nivel ocular, probablemente para el glaucoma”.

Al final de la tarde, el doctor Agre dio una rueda de prensa en el Hotel Intercontinental y recibió un pergamino de la Universidad del Valle en reconocimiento a su trabajo científico, lo que agradeció a las directivas de la Alma Mater de los Vallecaucanos.

Hoy viernes el Nobel que pisó Univalle regresará a Estados Unidos, dejando un mensaje final: “Colombia es una tierra de gente muy cálida y acogedora. Estoy impresionado de tanta amabilidad y me voy feliz de haber estado acá” y como vino se fue. Impresionado por descubrir que Colombia no es el foco de violencia que describen los medios en Estados Unidos.

“No se encuentra droga en todas las esquinas como nos hacen creer allá. Este es un pueblo maravilloso”, concluyó.

Fuente: Agencia de Noticias Univalle