El cáncer es un importante problema mundial de salud pública. Según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de Estados Unidos, en el 2016 van 1.685.210 nuevos casos de cáncer y se proyectan 595.690 muertes a causa de esta enfermedad, en ese país. No obstante, en Colombia las estadísticas del Globocan muestran que, en 2012, un aproximado de 196 personas tuvieron cáncer y 104 personas fallecieron cada día por esta enfermedad.
Además, según el Instituto Americano de Investigación del Cáncer (AICR), el cáncer cuesta 895.000 millones de dólares al año, por lo que es un foco de investigaciones e inversiones para lograr combatirlo.
En la Universidad del Valle, un grupo de investigadores está desarrollando un dispositivo de nanotecnología que busca aportar significativamente a esta solución. Se trata de un dispositivo, denominado bacteriófago artificial, que transporta y aplica medicamentos de manera controlada y localizada en los tumores o células cancerosas. La Universidad recibió recientemente la patente por esta invención.
El bacteriófago artificial, llamado así por estar inspirado en el virus con el mismo nombre, consiste en un dispositivo de carbono que sirve como medio de transporte y carga del medicamento que se requiera suministrar al paciente.
Según Jaime Velasco, docente e investigador de la Universidad, uno de los modos de aplicación de la tecnología sería por vía intravenosa, «el dispositivo podría ser inyectado por el torrente sanguíneo y guiado hasta el lugar donde se encuentre el tumor. Una vez llegue a las células cancerosas, los sensores o paticas del dispositivo se acoplan con los receptores de la células enfermas y les inyecta el medicamento que está dentro de la cabeza y el tubo central».
Para comprender mejor la escala en la que trabaja este dispositivo de nanotecnología, es preciso saber que el bacteriófago tendría casi mil veces menor tamaño que los glóbulos rojos, pues ese tipo de células miden aproximadamente 10 μm (micrómetros) de diámetro, mientras que el bacteriófago mide entre 50 y 100 nanómetros (1 micrómetro son 1000 nanómetros).
Aunque el desarrollo tecnológico se ha trabajado teniendo como objetivo una evolución en los tratamientos de quimioterapia contra cáncer; una vez se tenga optimizado y validado, serviría para múltiples áreas de aplicación, por ejemplo para anestesiología o colocación de información genética, incluso en aplicaciones más industriales como inyección de tintas. La invención cuenta con el desarrollo electrónico y el diseño computacional, y está pendiente de la construcción del prototipo y la validación de la aplicación.
Sobre la invención, Velasco, quien también dirige el Grupo de Bionanoelectrónica de la Universidad del Valle explica que «nos inspiramos y trabajamos a partir de la estructura del virus llamado Bacteriófago, en su diseño y la forma como actúa. Diseñamos un dispositivo que carga el medicamento y lo trasporte de manera segura, sin destruirse y con una llegada precisa. Además, podría suministrar dosis controladas y localizadas del fármaco y eso es lo más importante».
La investigación y el dispositivo patentado fueron desarrollados por el docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle y Ph.D. en Microelectrónica Jaime Velasco Medina, junto con el egresado magíster en ingeniería con énfasis en electrónica John Michael Espinosa Durán.
El potencial aporte de la tecnología es la capacidad de dosificar y llegar de manera precisa a las células cancerosas, pues la quimioterapia detiene o demora el crecimiento de las células enfermas, pero también puede afectar células sanas que crecen y se dividen rápidamente como las células de los intestinos, las que hacen crecer el pelo o las partes húmedas dentro de la boca.
Lea más sobre el proyecto aquí: http://www.pharmacychoice.com/News/article.cfm?Article_ID=1584404
Fuente: Agencia de Noticias Univalle

