El 65% del agua disponible en el mundo se usa para riego de cultivos en la agricultura, frente a un 25% de uso industrial y un 10% para fines comerciales y domésticos. Sin embargo, contrario a lo que muchos creen, es posible ahorrar hasta un 50% el agua que se usa en la agricultura.
Esa es una de las conclusiones de la ponencia “Estrategias de uso eficiente y ahorro de agua en la agricultura”, a cargo de Ricardo Cruz, ingeniero agrícola, magister en manejo de agua e investigador del Centro de investigación de la caña de azúcar de Colombia – Cenicaña.
La ponencia fue presentada en AGUA 2016, evento organizado por el Instituto Cinara de la Universidad, que bajo el lema “Equidad, agua y sustentabilidad”, se realiza en Cali hasta el 11 de noviembre.
La consideración hecha por el investigador sobre el ahorro de agua cobra importancia cuando se considera la huella hídrica, que es el agua dulce total que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos, y los requerimientos técnicos de varios cultivos.
El arroz requiere 1830 milímetros por año; el maíz 1300; la caña de azúcar 1200; el mango 1175; entre otros. El cultivo de piña es el que menos agua requiere pues solo emplea 850 mm/año.
Entonces, pensar en el ahorro del agua en la agricultura es vital porque los problemas de sequía que afectan los cultivos no están necesariamente ligados al fenómeno del niño. En el país, los períodos de sequía prolongada o de precipitaciones altas se han vueltos frecuentes. Esto genera un impacto en la producción de cultivos en la región.
Como consecuencia de los periodos prolongados de sequía, las fuentes superficiales de agua se han visto disminuidas entre un 20 y un 70%, las fuentes subterráneas entre un 20 y 30%.
Así mismo, el exceso de humedad también genera una disminución en la producción agrícola. Por problemas de drenaje, se han llegado a perder 840 toneladas de caña de azúcar, ocasionando pérdidas de cerca 59 mil millones de pesos.
Todo esto requiere una inversión en infraestructura de riego y drenaje, a través de la investigación y la transferencia de tecnología para el uso sustentable del agua.
Los desarrollos obtenidos en métodos de riego han permitido el ahorro de agua. Una de ellas, denominada balance hídrico, ha permitido el ahorro de 4500 metros cúbicos por hectárea al año (m3/ha/año); el control administrativo del riego asistido por computador permite un ahorro de 200 u 800 m3/ha/año.
Otra de las técnicas, el riego por surco alterno (que consiste en regar los cultivos, cada surco de por medio, gracias a la permeabilidad de los suelos), permite un ahorro de 2000 m3/ha/año; el riego por pulsos (aplicación intermitente de agua por pulsos) permite un ahorro de 1000 m3/ha/año.
Con la combinatoria de estos métodos de riego, según las características y condiciones de los terrenos de cultivos, se puede ahorrar hasta un 50% del volumen total del agua usada sin afectar la producción agrícola.
Por último, el investigador señaló que en Cenicaña están trabajando en el fortalecimiento de las asociaciones de usuarios de los ríos, en la restauración y conservación de cuencas y la construcción de grandes embalses de regulación, para contribuir a un uso eficiente del recurso hídrico.
Fuente: Agencia de Noticias Univalle
