{"id":20383,"date":"2018-07-16T17:22:48","date_gmt":"2018-07-16T22:22:48","guid":{"rendered":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/?p=20383"},"modified":"2018-07-16T17:22:48","modified_gmt":"2018-07-16T22:22:48","slug":"los-calenos-perdimos-el-habito-de-caminar-el-barrio-carlos-moreno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/los-calenos-perdimos-el-habito-de-caminar-el-barrio-carlos-moreno\/","title":{"rendered":"\u00abLos cale\u00f1os perdimos el h\u00e1bito de caminar el barrio\u00bb: Carlos Moreno"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"authorPost\">Agencia de Noticias Univalle<\/span><\/p>\n<div class=\"itemFullText\">\n<p><em>Carlos Moreno, cineasta egresado de la Universidad del Valle, habl\u00f3 con la revista Gaceta de El Pa\u00eds sobre su trayectoria, el oficio de contar historias y la ciudad.<\/em><\/p>\n<p>Tomado de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elpais.com.co\/entretenimiento\/cultura\/los-calenos-perdimos-el-habito-de-caminar-el-barrio-carlos-moreno.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n<p>Las ciudades son caldo de cultivo para muchas historias, sombrillas que que encierran relatos que dan cuenta de la condici\u00f3n humana. Uno de los testigos m\u00e1s inquietos de nuestros d\u00edas es Carlos Moreno. Director de cine cale\u00f1o, un sanfernandino, un contador de historias, que ha escarbado en la naturaleza de los cale\u00f1os para encontrar un reflejo de los dramas m\u00e1s humanos. Relatos de ambici\u00f3n y corrupci\u00f3n desmedida, de conflictos sociales y pol\u00edticos, de viajes de iniciaci\u00f3n y exploraciones sensoriales.<\/p>\n<p>Iniciado en la escuela documental de \u2018Rostros y Rastros\u2019 del Canal Telepac\u00edfico, su primera pel\u00edcula fue \u2018Perro come perro\u2019, seguida por \u2018Todos tus muertos\u2019. A\u00f1os despu\u00e9s hizo parte del ambicioso proyecto \u2018Escobar, el patr\u00f3n del mal\u2019. En a\u00f1os m\u00e1s recientes, se embarc\u00f3 en una adaptaci\u00f3n -no exenta de pol\u00e9mica- de \u2018\u00a1Que viva la m\u00fasica!\u2019 y en producciones internacionales de alto vuelo para Netflix y Canal+, adem\u00e1s de una extensa filmograf\u00eda en publicidad, el videoclip y la televisi\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Con m\u00e1s de 20 a\u00f1os de carrera, Carlos Moreno hace parte de una generaci\u00f3n ya consagrada del cine cale\u00f1o, que tom\u00f3 lecciones de los grandes del Grupo de Cali y reinterpret\u00f3 a su forma la Cali y la Colombia de los noventa y a\u00f1os dos mil. Relatos atravesados por el auge del narcotr\u00e1fico, el terrorismo y la guerra contra las drogas, una identidad social fragmentada y en este escenario se atrevieron a contar el drama y la \u00e9pica nacional, las complejidades morales y los roles que retaron el establecimiento de nuestro pa\u00eds. Una generaci\u00f3n -Andy Baiz, Jorge Navas, Juan Carlos Gil, \u00d3scar Ru\u00edz Navia, C\u00e9sar Acevedo etc.- que ha enriquecido el cine nacional con producciones celebradas por la cr\u00edtica y un ejercicio de salud mental para narrar y aceptar nuestra propia historia.<\/p>\n<p>Con generosidad, Carlos nos recibi\u00f3 en su casa en el muy cale\u00f1o barrio San Fernando, un lugar donde se atisban sus inquietudes como narrador, pero sobretodo se siente de cerca ese esp\u00edritu de barrio que caracteriz\u00f3 la cinefilia local pre-narcos y que sigue alimentando el mito y la nostalgia de una Cali cin\u00e9fila y caminante que ya parece haberse perdido para siempre.<\/p>\n<p><strong>Carlos, \u00bfc\u00f3mo llega al cine y la televisi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Yo llegu\u00e9 al cine casi por accidente. Yo estaba buscando otras cosas. Cuando estaba por terminar el colegio entr\u00e9 al Conservatorio a estudiar m\u00fasica, pero r\u00e1pidamente desist\u00ed. Y en ese desubique del colegio, sent\u00eda una inclinaci\u00f3n m\u00e1s hacia la literatura. Y siguiendo la literatura y un poco el periodismo, llegu\u00e9 a Univalle, tratando de encontrar un espacio en esto. Una vocaci\u00f3n audiovisual realmente no tanto.<\/p>\n<p><strong>Entonces, \u00bfno tiene esta historia rom\u00e1ntica del director que vio una pel\u00edcula que le marc\u00f3 desde ni\u00f1o o que siguiendo la tradici\u00f3n cineasta cale\u00f1a, quiso ser director?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, pero eso lo descubr\u00ed despu\u00e9s. La historia viene cuando ya estoy en la Universidad. Yo creo que Cali ten\u00eda una gran actividad en cines de barrio y yo crec\u00ed aqu\u00ed en San Fernando. En general, el cine estaba presente, en las calles. No en Centros Comerciales, sino que hac\u00edan parte de la vida del barrio. Recuerdo que frente al Teatro San Fernando se hac\u00edan unos carros que vend\u00edan dulces y cigarrillos. Un s\u00e1bado, mi pap\u00e1 me mand\u00f3 a comprarle cigarrillos y en ese momento abrieron las puertas del teatro. Al ser mediod\u00eda, seguramente era una pel\u00edcula del Cine Club. Vi la puerta abierta y entr\u00e9. La pel\u00edcula estaba terminando con una escena de una casa que explotaba y una pelada la miraba, con m\u00fasica rock de fondo. Me pareci\u00f3 una escena impresionante. Salieron los cr\u00e9ditos y la gente se fue. Yo segu\u00eda aterrado con lo visto porque no sab\u00eda que eso se pod\u00eda hacer en el cine. Yo acostumbraba a ver pel\u00edculas de aventuras, como Tarz\u00e1n. Pero esa escena me sorprendi\u00f3 mucho. A\u00f1os despu\u00e9s, en Univalle, \u00d3scar Campo nos puso una pel\u00edcula y me encontr\u00e9 esa escena. Era Zabriskie Point, de Antonioni. Y ah\u00ed pens\u00e9 que ten\u00eda una cita con esto del cine. Ese asombro, esa invitaci\u00f3n me hizo pensar que hab\u00eda llegado al lugar que era.<\/p>\n<p>Era un momento importante en la historia de la Universidad. Estaba naciendo el canal regional y Univalle ten\u00eda un espacio que era \u2018Rostros y Rastros\u2019, que m\u00e1s que un programa, era una escuela documental. Y en esa escuela, estaban lo grandes forjadores de un proyecto documental: Luis Ospina, Carlos Mayolo, \u00d3scar Campo, Antonio Dorado, y estos fueron nuestros profesores. Y sin darnos cuenta est\u00e1bamos iniciando un relevo generacional, empezamos a entender la expresi\u00f3n documentalista y mirar la ciudad de una forma que no conoc\u00edamos. Y as\u00ed, sin saberlo, nos matriculamos en una escuela. Est\u00e1bamos ah\u00ed. Y no lo digo por m\u00ed. Lo digo por una generaci\u00f3n, de amigos y colegas, como Juan Carlos Gil, Diego Jim\u00e9nez, Jorge Navas y muchos m\u00e1s que arrancamos con esos modelos de narrativos. Y entonces, desde diferentes lugares, toda una generaci\u00f3n aprendi\u00f3 la t\u00e9cnica, aunque mi aspiraci\u00f3n era mucho m\u00e1s acad\u00e9mica, yo quer\u00eda ser profesor y lo iba a ser en Univalle, pero la vida quiso que no fuera as\u00ed.<\/p>\n<p><strong>\u00bfOtra casualidad que lo llev\u00f3 al cine?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed. Otra casualidad. Honestamente, quer\u00eda ser profesor. De hecho, me gan\u00e9 una beca en Espa\u00f1a, donde estudi\u00e9 Narrativa y ven\u00eda a ser profesor ac\u00e1 pero unos asuntos de huelgas y una carambola donde mis amigos ya estaban haciendo Producci\u00f3n Publicitaria en Bogot\u00e1 y all\u00e1 fui a parar. As\u00ed empec\u00e9 en haciendo cine publicitario.<\/p>\n<p>La literatura me llev\u00f3 a buscar el periodismo y de ah\u00ed, al cine. Pero no fue hasta que hice mi primera pel\u00edcula, cuando me encontr\u00e9 un proyecto para conspirar, con un amigo con aspiraciones de novelista, Alonso Torres, quien me mostr\u00f3 un manuscrito de un proyecto de novela que ten\u00eda y yo le dije que eso era un gui\u00f3n. Esto termin\u00f3 siendo el gui\u00f3n de \u2019Perro come perro\u2019. Yo no s\u00e9 si hubiera sido mejor novela que guion, pero igual la hicimos. De alguna manera, volv\u00eda a pasar por la literatura. De la literatura al periodismo, ah\u00ed al documental, la televisi\u00f3n regional me llev\u00f3 al cine publicitario. La publicidad al cine de ficci\u00f3n y del cine pas\u00e9 a la televisi\u00f3n comercial. Es un camino muy cruzado donde tambi\u00e9n me han tocado dos cosas muy importantes: una es la aparici\u00f3n del cine digital, un cambio en la tecnolog\u00eda, que revolucion\u00f3 la producci\u00f3n, y la aparici\u00f3n de la Ley de Cine. Antes hab\u00eda que tener recursos y\/o contactos para producir en Colombia y realmente no ten\u00eda ninguno de las dos.Pero lo cierto es que ese cambio tecnol\u00f3gico y en las pol\u00edticas culturales me toc\u00f3. De hecho, hoy siento que produzco para medios digitales. Creo que ya me desped\u00ed de la televisi\u00f3n abierta y ahora hago productos para plataformas digitales, y eso es un gran cambio, con un espectro de producci\u00f3n enorme. Esa es la coyuntura que me est\u00e1 tocando vivir y en la que pienso seguir haciendo cosas.<\/p>\n<p><strong>Usted ha trabajado en mega producciones para plataformas bajo demanda, como \u2018El Chapo\u2019 para Netflix, con nueva visi\u00f3n de la producci\u00f3n en Colombia. \u00bfCu\u00e9ntenos c\u00f3mo han sido esas experiencias de producir para el exterior?<\/strong><\/p>\n<p>Esencialmente, lo que he encontrado es que hemos vivido muy encerrados. Tuvimos la hegemon\u00eda de dos canales de televisi\u00f3n y las programadoras, eran los mismos siempre. En esa hegemon\u00eda siento que hay unas din\u00e1micas de producci\u00f3n anquilosadas hace mucho tiempo. Y la diferencia que sent\u00ed es que estaba participando de otra forma, que nos est\u00e1bamos abriendo a nuevas din\u00e1micas de producci\u00f3n, estaban enfocadas en un valor de producci\u00f3n que se suele olvidar en la producci\u00f3n nacional. Esa exigencia es algo normal en un mercado internacional que se hace m\u00e1s exigente. Como espectador, ya no depend\u00e9s de los canales, sino que abr\u00eds tu computador o tablet y si algo te parece hecho a las patadas, te sal\u00eds de ah\u00ed. Debe existir una preocupaci\u00f3n en lo que se muestra. Y ese es el mayor cambio que yo veo. Es un cambio de actitud, no de plata.<\/p>\n<p><strong>Habiendo recorrido la coyuntura que lo trajo y le tiene hoy haciendo cine, quisiera que habl\u00e1ramos de las historias y el oficio de contarlas. \u00bfCu\u00e1l es la importancia para en el oficio de contar historias?<\/strong><\/p>\n<p>De eso se trata todo. Mi gran inquietud, que me llev\u00f3 al cine y no s\u00e9 si alg\u00fan d\u00eda me saque, es contar una historia. A trav\u00e9s de qu\u00e9 medio, no s\u00e9. Cuando era ni\u00f1o pens\u00e9 que iba a hacer c\u00f3mics. Hoy pienso que pretend\u00eda era contar una historia. Y el paso por el cine es un paso importante, pero no es el lugar definitivo necesariamente.<\/p>\n<p>Para m\u00ed, se trata de tener el valor, buscar el talento y la paciencia de contar una historia.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la fuente donde surgen esas historias que quiere contar?<\/strong><\/p>\n<p>Sin duda, muchas historias que he contado y que he querido contar est\u00e1n en Cali. Y no es una mirada regionalista, ni chauvinista del asunto. Hay una frase de Ch\u00e9jov que dice \u2018habla de tu aldea y ser\u00e1s universal\u201d, y yo creo que lo dice todo. Creo que el drama de la ambici\u00f3n, del exceso, de la corrupci\u00f3n, del abuso, de la tiran\u00eda, del caos se puede contar en cualquier lugar del mundo. Historias que yo podr\u00eda contar en cualquier parte, como creo que Perro come perro se podr\u00eda filmar en cualquier entorno urbano, Cali es un marco aut\u00e9ntico, con unos conflictos, unas paradojas y unas contradicciones enormes y es un estupendo lienzo para hablar de la contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 tan contada cree que est\u00e1 Cali?\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Yo creo que es interminable. Y cada vez m\u00e1s, porque Cali es una ciudad que es casi un caleidoscopio donde se combina, se combina y se vuelve a combinar, y cada vez entran m\u00e1s piezas. Si vos ech\u00e1s para atr\u00e1s 20 a\u00f1os en Cali, su poblaci\u00f3n afrodescendiente creci\u00f3 al punto de ser hoy casi el 60%. Eso ya es hoy una ciudad diferente. Y se han hecho intentos por contarla. Siembra toca esos temas. Pero falta contarse m\u00e1s.<\/p>\n<p>Creo que todav\u00eda no se ha contado y la velocidad como se transforma Cali, una sociedad que se transforma a un ritmo diferente al que trazan sus gobiernos, una ciudad indomable, nadie podr\u00e1 alcanzar esa velocidad. Ni siquiera los que se inspiran en ese crisol para contarlo.<\/p>\n<p><strong>Habla de una ciudad inabarcable, entonces bajemos a una entidad m\u00e1s asible: el barrio. Hablemos de su barrio, San Fernando, donde sucede su historia familiar. \u00bfC\u00f3mo expresa el esp\u00edritu de su barrio?<\/strong><\/p>\n<p>De hecho, una vez alguien me pregunt\u00f3 y yo le dije que por encima de ser cale\u00f1o soy sanfernandino. Yo nac\u00ed y me cri\u00e9 en este barrio. Muchas cosas en mi vida vienen del barrio, incluso el estadio. Tengo un mont\u00f3n de recuerdos y vivencias que se forjaron en San Fernando, con unos amigos muy callejeros.<\/p>\n<p>Creo que la dimensi\u00f3n de barrio te da una sensibilidad para entender la diferencia, para respetar, para convivir, que hoy en d\u00eda las ciudades se dise\u00f1an para que esto no ocurra. Aqu\u00ed podemos estar en el mismo San Fernando pero estamos en un conjunto amurallado, donde no llega el personaje que timbraba a pedir plata o vendiendo algo, o la vecina a saludar. No es la misma sensibilidad. En su historia, San Fernando no es un barrio marginal. Tampoco es un barrio privilegiado, est\u00e1 entre lo popular y la clase trabajadora. Y en Cali se daba esta particularidad de barrios con diferentes realidades que se combinan. La primera frontera en Cali fue la Autopista Sur, que declar\u00f3 un territorio como algo separado. Esa visi\u00f3n anterior, de m\u00e1s tolerancia, hasta ecl\u00e9ctica, creo que me la dio el barrio. Y mir\u00e1, en Cali, el narcotr\u00e1fico fue una revoluci\u00f3n social. Una bomba at\u00f3mica donde las clases populares tuvieron el camino o al menos la promesa de ser clase privilegiada. En Cali, esta ha sido nuestra \u00fanica revoluci\u00f3n social. La est\u00e9tica cambi\u00f3. Las mujeres, el gusto por los carros, el tipo de entretenimiento, la ideolog\u00eda del m\u00e1s fuerte, de \u201cvos no sab\u00e9s qui\u00e9n soy yo\u201d. Eso form\u00f3 parte de despedirse del barrio.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo busca las historias que quiere contar?<\/strong><\/p>\n<p>De las historias de una comunidad, dir\u00eda yo. Y no s\u00f3lo el cine. Para m\u00ed, un ejercicio que debe hacer un buen periodista es tener la disciplina de saber escuchar. Uno no se da cuenta que no tiene disposici\u00f3n a escuchar. Vos no escuch\u00e1s a todo el mundo de la misma manera, pero para tener una visi\u00f3n de algo, ten\u00e9s que aprender a escuchar. La ingenuidad es muy para eso, cuando sos ni\u00f1o ten\u00e9s m\u00e1s disposici\u00f3n a escuchar. Seguramente, cuando ni\u00f1os, alguna vez o\u00edmos la historia de un mendigo y nos conmov\u00eda. De adulto, probablemente no. Y eso es la capacidad de escuchar.<\/p>\n<p><strong>Con todo este camino por el documental urbano, el ser sanfernandino de coraz\u00f3n, la ciudad que enmarca sus historias\u2026 \u00bfLo podemos llamar un cale\u00f1\u00f3logo?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Huy, no! No creo. Me gustar\u00eda llegar a serlo. Aspiro a ser un cale\u00f1\u00f3logo. Pero que lo sea, no. Es una aspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El cale\u00f1o parece tener una particularidad de dar vueltas, el ser \u2018pateperro\u2019, una disposici\u00f3n a moverse, a curiosear. \u00bfCree que hace parte del ser cale\u00f1o?<\/strong><\/p>\n<p>Tiene mucho sentido. Hace tiempo, cuando Jorge Navas estaba haciendo Calicalabozo me dijo que quer\u00eda una \u201cwalk movie\u201d, una pel\u00edcula caminando. Y eso me parec\u00eda un concepto bell\u00edsimo, sobretodo en una historia que se inspiraba en el acervo literario de Andr\u00e9s Caicedo, de una ciudad donde se caminaba mucho. Jorge hizo una historia donde los personajes caminan mucho. Eso es muy interesante y un recuerdo al que muchos nos resistimos porque Cali es una ciudad donde cada vez menos se puede caminar. Si te das cuenta, cada vez hay menos andenes, como peat\u00f3n encontr\u00e1s mil obst\u00e1culos. Los cale\u00f1os perdimos mucho espacio p\u00fablico. Buena parte de nuestra literatura, de nuestra televisi\u00f3n, de nuestros recuerdos, de nuestro ocio era de caminar. Pero ese espacio lo perdimos y ese caminante, por el motivo que sea, hoy es m\u00e1s una resistencia, un recuerdo en una ciudad donde la gente anda m\u00e1s en carro y mucho m\u00e1s, en moto.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCamina por el barrio?<\/strong><\/p>\n<p>Todo el tiempo. Camino, troto.<\/p>\n<p><strong>Llegu\u00e9 a este tema porque supe que su gran deuda es contar una historia sobre San Fernando. \u00bfC\u00f3mo va esto?<\/strong><\/p>\n<p>Realmente, es un proyecto literario. Por ahora, ni s\u00e9 qu\u00e9 va a pasar con eso. Pero tiene que ver con mi adolescencia y est\u00e1 enmarcada en San Fernando. Es una situaci\u00f3n de un recuerdo de \u00e9poca. \u00bfC\u00f3mo va? M\u00e1s o menos porque no tengo la disciplina de un novelista. De pronto, es un intento. Son monta\u00f1as de proyectos que he emprendido, hay unos que he terminado y otros que por ah\u00ed se han quedado.<\/p>\n<p><strong>Lo dec\u00eda, el contar historias es tener el valor\u2026<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, y el talento, y la disciplina y un mont\u00f3n de cosas.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agencia de Noticias Univalle Carlos Moreno, cineasta egresado de la Universidad del Valle, habl\u00f3 con la revista Gaceta de El Pa\u00eds sobre su trayectoria, el oficio de contar historias y la ciudad. 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