{"id":20611,"date":"2018-10-09T12:57:49","date_gmt":"2018-10-09T17:57:49","guid":{"rendered":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/?p=20611"},"modified":"2018-10-09T12:57:49","modified_gmt":"2018-10-09T17:57:49","slug":"una-colombiana-en-la-revolucion-contra-el-cancer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/una-colombiana-en-la-revolucion-contra-el-cancer\/","title":{"rendered":"Una colombiana en la revoluci\u00f3n contra el c\u00e1ncer"},"content":{"rendered":"<p><em>La egresada de la Facultad de Salud Diana Bonilla trabaja en el equipo de James P. Allison, ganador del Premio Nobel de Medicina. Ella es una de las investigadoras involucrada en la inmunoterapia contra el c\u00e1ncer, la nueva revoluci\u00f3n m\u00e9dica.<\/em><\/p>\n<p><em>Una de cada tres personas en el mundo, tarde o temprano, desarrollar\u00e1 c\u00e1ncer. La inmunoterapia, que estimula el sistema inmunol\u00f3gico del paciente para que derrote a las c\u00e9lulas tumorales, se ha convertido en la gran esperanza m\u00e9dica. Diana Bonilla trabaja al lado de James P. Allison, ganador del Premio Nobel de Medicina, para perfeccionar ese tratamiento.<\/em><\/p>\n<p>Publicado en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/ciencia\/una-colombiana-en-la-revolucion-contra-el-cancer-articulo-816463\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El Espectador<\/a><\/p>\n<p>En 1891 el m\u00e9dico William B. Coley, hijo de una vieja familia establecida en Connecticut, graduado de la U. de Yale y la U. de Harvard, cur\u00f3 a un paciente con un c\u00e1ncer intratable. En una \u00e9poca en la que no exist\u00edan terapias contra esa enfermedad, excepto cirug\u00edas imprecisas, Coley le inyect\u00f3 una bacteria a su paciente, un estreptococo, con la esperanza de que su sistema inmunol\u00f3gico no solo atacara al microorganismo invasor sino tambi\u00e9n al tumor.<\/p>\n<p>Coley hab\u00eda tomado la idea de antiguos reportes m\u00e9dicos. Por ejemplo, en 1725 el m\u00e9dico Diedier not\u00f3 que los pacientes con s\u00edfilis desarrollaban menos tumores malignos. James Paget mencion\u00f3 en sus notas que las infecciones provocaban regresiones tumorales en algunos pacientes. En 1867, el m\u00e9dico alem\u00e1n Busch report\u00f3 la desaparici\u00f3n de un tumor en uno de sus pacientes que contrajo erisipela. Coley descubri\u00f3 al menos 47 casos en la literatura m\u00e9dica que lo animaron a seguir esa senda.<\/p>\n<p>Pero la suerte no trat\u00f3 bien a Coley. Aunque hoy es considerado el padre de la inmunoterapia contra el c\u00e1ncer, la poca regularidad en sus resultados, incluyendo fallecimientos por la infecci\u00f3n, crearon sospechas entre sus colegas y termin\u00f3 acusado de charlat\u00e1n. Un apelativo que result\u00f3 injusto considerando que un siglo m\u00e1s tarde, gracias al trabajo de sus herederos \u2014entre ellos James P. Allison y Tasuku Honjo, quienes acaban de ser reconocidos con el Premio Nobel de Medicina\u2014, cientos de pacientes en el mundo han comenzado a curarse de algunos tumores considerados intratables hasta ahora. Entre ellos el brutal melanoma.<\/p>\n<p>La colombiana Diana Bonilla es una de las investigadoras involucrada en esta nueva revoluci\u00f3n m\u00e9dica. Ella hace parte de uno de los dos equipos que dirige Allison en el centro de c\u00e1ncer del hospital MD Anderson, asociado a la Universidad de Texas y catalogado como el n\u00famero uno en cuidado de c\u00e1ncer en Estados Unidos. Uno de los grupos est\u00e1 enfocado en ciencia b\u00e1sica y crear nuevas terapias. El otro, al que pertenece Diana \u2014en el que est\u00e1n involucrados m\u00e9dicos de varias disciplinas\u2014, aplica las terapias, las eval\u00faa, intenta descifrar cu\u00e1l es la mejor estrategia y por qu\u00e9 funciona en unos y en otros no.<\/p>\n<p>\u201cEl doctor Allison ha estado nominado varias veces al Premio Nobel. Su trayectoria cient\u00edfica es impresionante. A nosotros nos toc\u00f3 la fortuna de ver la aplicaci\u00f3n de los hallazgos que hizo durante varias d\u00e9cadas\u201d, relata Bonilla desde Uruguay, donde se enter\u00f3 del anuncio del Nobel mientras participaba en un encuentro sobre estas terapias.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 80, Allison, como muchos otros investigadores, dedic\u00f3 sus esfuerzos a describir los mecanismos b\u00e1sicos que usa el sistema inmunol\u00f3gico para defender al cuerpo humano de elementos \u201cextra\u00f1os\u201d sin perjudicar a los \u201cpropios\u201d. Mientras muchos de ellos se concentraron en usar ese conocimiento para combatir enfermedades autoinmunes, como la artritis o el lupus, Allison tom\u00f3 un camino diferente. A diferencia de Coley, not\u00f3 que no era necesario atacar el c\u00e1ncer activando el sistema inmunol\u00f3gico con una infecci\u00f3n. Bastaba con aprender a encender o apagar el sistema mediante la manipulaci\u00f3n de los linfocitos T, c\u00e9lulas que cumplen el rol de soldados de la respuesta inmune.<\/p>\n<p>Allison concentr\u00f3 su atenci\u00f3n en uno de los interruptores del sistema: la prote\u00edna CTLA-4, sobre la superficie de esos soldados del sistema inmunol\u00f3gico. Descubri\u00f3 que el CTLA-4 funciona como un freno. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si quito ese freno? Allison decidi\u00f3 probar con ratones y en un laboratorio de la U. de California, en Berkeley, en 1994, les aplic\u00f3 un anticuerpo, una bala, que bloqueaba esa mol\u00e9cula.<\/p>\n<p>\u201cEl resultado fue espectacular\u201d, recordaron esta semana en un resumen de su trabajo los directivos del Instituto Karolinska, en Suecia, encargados de nombrar a los ganadores del Premio Nobel de Medicina. El siguiente paso era demostrarlo en humanos. Pero ante el escaso inter\u00e9s de la industria farmac\u00e9utica por un tratamiento basado en la eliminaci\u00f3n de los frenos de las respuestas inmunitarias, Allison se las arregl\u00f3 por su cuenta y se asoci\u00f3 con Alan Korman, de Medarex, una peque\u00f1a empresa de biotecnolog\u00eda. Usaron ratones transg\u00e9nicos para producir anticuerpos monoclonales humanos. Los llamaron anti-CTLA-4 IgG1 o MDX-010. Balas que bloqueaban la prote\u00edna. Faltaba apenas un a\u00f1o para el cambio de siglo. Fue entonces cuando la compa\u00f1\u00eda Bristol-Myers Squibb se interes\u00f3 en el asunto, compr\u00f3 Medarex y puso en marcha la maquinaria cient\u00edfica para perfeccionar la terapia.<\/p>\n<p>En 2001, una paciente con melanoma metast\u00e1sico, Sharon, recibi\u00f3 una de las primeras dosis de MDX-010, cuyo nombre ya hab\u00eda mutado a Ipilimumab. Despu\u00e9s de 18 a\u00f1os, Sharon sigue viva, as\u00ed que pudo enterarse de que el investigador que gest\u00f3 ese tratamiento gan\u00f3 el Nobel en 2018. Algo similar logr\u00f3 el otro ganador del Nobel: Tasuku Honjo, quien descubri\u00f3 otro de los frenos del sistema inmunol\u00f3gico, la mol\u00e9cula PD-1.<\/p>\n<p>Diana conoci\u00f3 a Sharon. \u201cEn ese momento las personas como Sharon con melanoma metast\u00e1sico no ten\u00edan otra alternativa. Eran condenas de muerte\u201d, reflexiona, \u201cla radioterapia y quimioterapia son tratamientos muy agresivos. Con la inmunoterapia, los linfocitos del propio paciente aprenden a matar el tumor y adem\u00e1s guardan memoria por si reaparece\u201d.<\/p>\n<p>Un problema es que para el tratamiento del melanoma, el Ipilimumab funciona en alrededor del 30 % de los pacientes y cuando se suma el nivolumab (que act\u00faa contra la prote\u00edna PD1 de los linfocitos), la tasa de remisi\u00f3n del tumor se eleva al 60 %. Con quimioterapia la cifra era inferior al 20 %. Las preguntas que Diana y sus colegas ahora se plantean son: \u00bfpor qu\u00e9 no funciona en todos? \u00bfQu\u00e9 se\u00f1ales existen en las c\u00e9lulas de los pacientes para saber si van a responder al tratamiento? \u00bfC\u00f3mo se correlacionan esas se\u00f1ales con lo que ven los m\u00e9dicos en el consultorio? \u00bfC\u00f3mo mejorar la efectividad?<\/p>\n<p>La otra tarea es probar la inmunoterapia en otros tipos de c\u00e1ncer. T\u00e9cnicamente las llaman terapias de punto de control inmunol\u00f3gico. De hecho ya est\u00e1n en marcha decenas de ensayos cl\u00ednicos en el mundo para evaluar la efectividad en c\u00e1ncer de pulm\u00f3n, p\u00e1ncreas y pr\u00f3stata, entre otros.<\/p>\n<p>\u201cDadas las actividades de investigaci\u00f3n quiz\u00e1 sin precedentes en el campo del punto de control inmunol\u00f3gico, es probable que haya avances importantes con respecto a esta terapia en todos los niveles. Esto demuestra cu\u00e1n influyentes han sido los descubrimientos de Allison y Honjo. Sus hallazgos han conferido gran beneficio a la humanidad; a\u00f1aden un nuevo pilar a los tratamientos de c\u00e1ncer existentes\u201d, destac\u00f3 el Instituto Karolinska.<\/p>\n<p>Es una carrera contra el tiempo y una batalla contra los altos costos de las medicinas. Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, m\u00e1s de 18 millones de personas son diagnosticadas con c\u00e1ncer cada a\u00f1o. Con una poblaci\u00f3n que envejece y est\u00e1 m\u00e1s expuesta a riesgos ambientales, solo se espera que esas cifras sigan aumentando. Y desafortunadamente, estos tratamientos biol\u00f3gicos sobrepasan los US$100.000 ($300 millones), creando una enorme barrera de acceso para pacientes en pa\u00edses en desarrollo.<\/p>\n<p>Diana dice que ha sido un gran orgullo trabajar en el grupo de Allison: \u201cCreo que su trabajo es un ejemplo de que valen la pena todos esos esfuerzos de investigaci\u00f3n b\u00e1sica, porque de ah\u00ed se deriv\u00f3 el tratamiento para curar a miles de pacientes\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.elespectador.com\/sites\/default\/files\/07vivir_nota1ph02.jpg?timestamp=1538843173\" alt=\"\" width=\"396\" height=\"505\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La egresada de la Facultad de Salud Diana Bonilla trabaja en el equipo de James P. Allison, ganador del Premio Nobel de Medicina. Ella es una de las investigadoras involucrada en la inmunoterapia contra el c\u00e1ncer, la nueva revoluci\u00f3n m\u00e9dica. 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