{"id":22206,"date":"2021-06-16T09:38:21","date_gmt":"2021-06-16T14:38:21","guid":{"rendered":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/?p=22206"},"modified":"2021-06-16T09:38:21","modified_gmt":"2021-06-16T14:38:21","slug":"las-raices-del-descontento-social-en-cali","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/las-raices-del-descontento-social-en-cali\/","title":{"rendered":"Las ra\u00edces del descontento social en Cali"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"authorPost\">Agencia de Noticias Univalle<\/span><\/p>\n<div class=\"itemFullText\">\n<p><em>La pandemia, la falta de oportunidades y una larga historia de segregaci\u00f3n son algunas de las razones para que Cali sea el centro del estallido social.<\/em><\/p>\n<p>Por: Delf\u00edn Ignacio Grueso, profesor de Filosof\u00eda de la Universidad del Valle.<br \/>\nTomado de\u00a0<a href=\"https:\/\/razonpublica.com\/las-raices-del-descontento-social-cali\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Raz\u00f3n P\u00fablica<\/a>.<\/p>\n<p><em>\u201cOdio a Cali, una ciudad que espera, pero no les abre las puertas a los desesperados\u201d<\/em><br \/>\n<em>Infecci\u00f3n, Andr\u00e9s Caicedo.<\/em><\/p>\n<p><strong>El r\u00e9gimen y la ideolog\u00eda<\/strong><br \/>\nEsta cita de Andr\u00e9s Caicedo podr\u00eda servir para entender por qu\u00e9 el Paro Nacional en Cali adquiri\u00f3 una forma particular donde estall\u00f3 el descontento social.<\/p>\n<p>Otras frases, como las que alaban a esta \u2018Sucursal del Cielo\u2019 (definida por Neruda como un \u2018sue\u00f1o atravesado por un r\u00edo\u2019), podr\u00edan describir las l\u00edneas de apoyo a los llamados \u2018puntos de resistencia\u2019, las expresiones art\u00edsticas, las ollas comunitarias; en fin, todo un movimiento organizado, impregnado de calidez barrial y creatividad juvenil. Pero ninguna frase lograr\u00e1 penetrar, como la de Caicedo, en el subsuelo de exclusi\u00f3n social donde se enra\u00edzan tanto la voluntad de resistencia como el coraje y el vandalismo.<\/p>\n<p>Que la explosi\u00f3n del descontento no se limita a Cali; nadie lo niega. Que no puede explicarse a partir de tendencias continentales, tampoco. Mas all\u00e1 de lo local y m\u00e1s ac\u00e1 de lo internacional, est\u00e1 la crisis social nacional: resultado de los estragos producidos por un r\u00e9gimen y por una ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>* Al primero lo definen las reformas neoliberales que van desde Uribe hasta Duque, pasando por Santos. Un r\u00e9gimen que socav\u00f3 conquistas sociales y alej\u00f3 ese Estado social de derecho que prometi\u00f3 la reforma constitucional de 1991.<br \/>\n* La ideolog\u00eda es el uribismo, que se nutre de un otro fantasmal (el \u2018narcoterrorismo\u2019, el \u2018castrochavismo\u2019, la \u2018revoluci\u00f3n molecular disipada\u2019) para apuntalar un moralismo patriotero que nos retiene en la ret\u00f3rica de la guerra, mientras anula los compromisos en materia de justicia social consignados en los Acuerdos de Paz.<\/p>\n<p><strong>Apagar el incendio con gasolina<\/strong><br \/>\nEste paro, que de alguna forma es la segunda parte del que comenz\u00f3 en 2019, se multiplic\u00f3 en formas de protesta social que ya no tienen due\u00f1o.<\/p>\n<p>El pliego de negociaci\u00f3n, que est\u00e1 empolvado desde hace m\u00e1s de un a\u00f1o en alg\u00fan escritorio de la Casa de Nari\u00f1o, fue rebasado por una multiplicidad de demandas provenientes de distintas regiones, etnias y sectores de la econom\u00eda. La juventud, m\u00e1s que nadie, vino identificando su propia agenda.<\/p>\n<p>Y aunque nadie niega el papel de convocante que cumpli\u00f3 el Comit\u00e9 del Paro, es evidente que a mucha gente sali\u00f3 a la calle, en plena pandemia, por la rabia que le produc\u00edan las actitudes desafiantes de este gobierno, su silencio c\u00f3mplice frente al asesinato de l\u00edderes sociales, su catastr\u00f3fico manejo de la pandemia, las \u2018jugaditas\u2019 a las que acudi\u00f3 para quedarse con los \u00f3rganos de control y para legislar por decreto.<\/p>\n<p>El presidente no supo tramitar pol\u00edticamente el momento. Tratemos de entenderlo: no negoci\u00f3 porque no tiene permiso para hacerlo y tampoco tiene liderazgo propio (ni un solo voto propio, ninguna experiencia como concejal de alg\u00fan remoto municipio o como presidente de una junta de acci\u00f3n comunal). En general, Duque no conoce este pa\u00eds, no tiene empat\u00eda con \u00e9l, y no tiene m\u00fasculo pol\u00edtico para tomar decisiones osadas.<\/p>\n<p>Entonces, fiel al talante ideol\u00f3gico del partido que lo puso all\u00ed, no pod\u00eda hacer otra cosa que reprimir policialmente la protesta. Y esto, debido el historial militarista de nuestra polic\u00eda, se tradujo en tratar a quienes marchan como el \u2018enemigo interno\u2019, llev\u00e1ndose por delante todos los formalismos en materia de derechos humanos y desprestigi\u00e1ndose \u2014si es que puede hacerlo m\u00e1s\u2014 en el plano internacional.<\/p>\n<p>Mala t\u00e1ctica: querer apagar con gasolina el incendio que \u00e9l mismo ayud\u00f3 a encender con su inhumana propuesta de reforma tributaria.<\/p>\n<p><strong>El estallido en Cali<\/strong><br \/>\nA Cali no le faltaba sino esa chispa para incendiarse con su propia le\u00f1a seca.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tan lista estaba ya esa le\u00f1a para la combusti\u00f3n? Es algo que cualquiera puede entender con revisar las cifras del DANE sobre los efectos, tanto de las mencionadas reformas neoliberales como de la pandemia en Cali. Esa revisi\u00f3n de estad\u00edsticas puede complementarse con explicaciones m\u00e1s recientes (entre las cuales recomiendo el valioso volumen del Centro de Investigaciones y Documentaci\u00f3n Socioecon\u00f3mica (CIDSE) de la Universidad del Valle, Pensar la resistencia: mayo del 2021 en Cali y Colombia.<\/p>\n<p>En cualquier caso, quien repase las cifras del DANE entender\u00e1 c\u00f3mo las pol\u00edticas que favorecen al capital financiero acabaron golpeando al aparato productivo de una ciudad que no ha sido predominantemente industrial. Cali no produce empleo al ritmo de su incesante aumento poblacional, pues tampoco cesan las causas del desplazamiento forzado que producen la guerrilla, el paramilitarismo y los carteles de la droga en las \u00e1reas circunvecinas.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, la pandemia vino a agravar el hambre, el desempleo y la inseguridad. En \u00faltimas, lleg\u00f3 para hacer m\u00e1s aguda la falta de oportunidades para una juventud que, aqu\u00ed m\u00e1s que en ninguna otra ciudad colombiana, est\u00e1 atrapada en el \u2018ni-ni\u2019 (ni estudia, ni trabaja). \u00c9se era el mapa socioecon\u00f3mico el d\u00eda anterior al 28 de abril, cuando el magma represado comenz\u00f3 a hacer erupci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mapa socioecon\u00f3mico, sin embargo, no acaba de explicar otros fen\u00f3menos que se manifestaron durante la protesta social en Cali. No ayuda a entender, por ejemplo:<\/p>\n<p>* el derribamiento de la estatua de Sebasti\u00e1n de Belalc\u00e1zar, y su impacto en el simbolismo cale\u00f1o;<br \/>\n* la afectaci\u00f3n diferenciada de los bloqueos;<br \/>\n* la resignificaci\u00f3n de ciertos espacios como \u2018Puerto Resistencia\u2019, el \u2018Puente de las Mil Luchas\u2019, \u2018Samcombate\u2019, etc.;<br \/>\n* el espect\u00e1culo de \u2018rambos\u2019 criollos dispar\u00e1ndole a la Minga ind\u00edgena, como quien caza \u2018indios\u2019 en una pel\u00edcula del Oeste;<br \/>\n* el desgarramiento interno que ese hecho produjo en el seno de la \u2018gente de bien\u2019;<br \/>\n* el vandalismo que sobrepasa los esfuerzos por mantener creativa, intensa y pac\u00edfica la protesta social.<\/p>\n<p><strong>La segregaci\u00f3n en una ciudad \u2018tri\u00e9tnica\u2019<\/strong><br \/>\nPara entender todo esto hay que ir m\u00e1s atr\u00e1s en la historia de la ciudad y comprender el modo como se han venido acomodando \u2014e ignorando\u2014 diferentes \u2018razas\u2019, flujos migratorios y narrativas. En este cruce de caminos llamado Cali, impulsado por la V\u00eda al Mar, agrandado por las oleadas de inmigrantes de todas las violencias, con mucha mano de obra sobrante y con poca industria, emergi\u00f3 en la d\u00e9cada de los ochenta el m\u00e1s grande asentamiento de miseria de Colombia (anterior, incluso, a las comunas nororientales de Medell\u00edn o a Ciudad Bol\u00edvar de Bogot\u00e1). El Distrito de Aguablanca: 250.000 habitantes largamente ignorados por las administraciones locales.<\/p>\n<p>Hoy, d\u00e9cadas despu\u00e9s, la integraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n del oriente y de las laderas a la ciudad sigue siendo una tarea pendiente. Lo corroborar\u00e1 quien se aproxime a Cali y perciba el fen\u00f3meno de la segregaci\u00f3n territorial en esta ciudad \u2018tri\u00e9tnica\u2019 que no tiene, como Bogot\u00e1, un \u2018norte\u2019 y un \u2018sur\u2019, pues se caracteriza por la vecindad entre conjuntos residenciales de clase alta y barrios informales. El visitante notar\u00e1 que no todos los colores tienen igual posici\u00f3n en el imaginario de la ciudad, as\u00ed asistan por igual a un partido del Cali o del Am\u00e9rica, o al Festival Petronio \u00c1lvarez. Le llamar\u00e1 la atenci\u00f3n la candorosa extra\u00f1eza de las damas de alta sociedad, incapaces de entender por qu\u00e9 es ofensivo tomarse fotos de far\u00e1ndula con \u2018negras sirvientas\u2019 como decoraci\u00f3n de fondo, si eso siempre fue bien recibido entre la gente de bien que comparte un pasado se\u00f1orial.<\/p>\n<p>Todo esto persiste porque la c\u00e1lida bienvenida de la que Cali se ufana, tiene sus l\u00edmites: que el pobre, el negro y el indio no se avecinen demasiado. Persiste la sospecha hacia el negro en \u00e9sta, la ciudad m\u00e1s afro de Colombia y la segunda en Am\u00e9rica Latina, despu\u00e9s de Salvador de Bah\u00eda. Produce enojo la presencia de \u2018chivas\u2019 cargadas de ind\u00edgenas en los barrios residenciales. Para ciertos \u2018rambos\u2019 criollos, los \u2018indios\u2019 deben ser devueltos al Cauca, a bala si es preciso; deben, como dijo Duque, volver \u2018a sus resguardos\u2019 o, como dijo el presidente del partido conservador, \u2018a su entorno natural\u2019.<\/p>\n<p><strong>Abrirles la puerta a los desesperados<\/strong><br \/>\n\u00c9se es el tama\u00f1o de la cerraz\u00f3n de puertas de que habla el personaje de Andr\u00e9s Caicedo.<\/p>\n<p>Con relativa independencia de las soluciones pol\u00edticas a la crisis nacional, Cali tendr\u00e1 que abordar su propia crisis sist\u00e9mica y de integraci\u00f3n social, produciendo empleo, ampliando el aparato educativo y la cobertura en salud. Y, especialmente, ocup\u00e1ndose de una juventud que ya sali\u00f3 a reclamar, con mayor osad\u00eda y con una capacidad de organizaci\u00f3n que no tuvieron las generaciones precedentes, su derecho a un futuro. Insensato ser\u00eda, de parte del sector empresarial, las clases medias y el liderazgo pol\u00edtico, ignorar el significado de esta fraternidad de madres y universitarios, de l\u00edderes barriales y de combos de amigos.<\/p>\n<p>Antes de preguntar qui\u00e9n va a pagar los destrozos del mobiliario p\u00fablico y de las estaciones del MIO (lo pagaremos todos), hay que preguntarse con qu\u00e9 reformas profundas se va a pagar la vida de los muertos y se van a sanar las heridas que est\u00e1 dejando este episodio de protesta social. S\u00f3lo en la medida en que se pague la gigantesca deuda hist\u00f3rica con los marginados del progreso, Cali dejar\u00e1 de ser esa ciudad que les cierra las puertas a los desesperados. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 conquistar, tambi\u00e9n, una ciudad m\u00e1s segura en sus calles y barrios, y menos propensa a nuevos estallidos sociales.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agencia de Noticias Univalle La pandemia, la falta de oportunidades y una larga historia de segregaci\u00f3n son algunas de las razones para que Cali sea el centro del estallido social. Por: Delf\u00edn Ignacio Grueso, profesor de Filosof\u00eda de la Universidad del Valle. Tomado de\u00a0Raz\u00f3n P\u00fablica. \u201cOdio a Cali, una ciudad[&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":22207,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22206"}],"collection":[{"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22206"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22206\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22208,"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22206\/revisions\/22208"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}