{"id":22216,"date":"2021-06-21T08:19:45","date_gmt":"2021-06-21T13:19:45","guid":{"rendered":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/?p=22216"},"modified":"2021-06-21T08:19:45","modified_gmt":"2021-06-21T13:19:45","slug":"jesus-martin-barbero-un-tribuno-romano-en-el-tropico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/emisora.univalle.edu.co\/index.php\/jesus-martin-barbero-un-tribuno-romano-en-el-tropico\/","title":{"rendered":"Jes\u00fas Mart\u00edn Barbero: un tribuno romano en el tr\u00f3pico"},"content":{"rendered":"<p>Agencia de Noticias Univalle<br \/>\nEl gran intelectual fue una figura fundamental para todas las escuelas de comunicaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Por Hern\u00e1n Toro, docente de la Escuela de Comunicaci\u00f3n Social de Univalle.<br \/>\nTomado de El Tiempo<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas Mart\u00edn Barbero, fil\u00f3sofo, antrop\u00f3logo y semi\u00f3logo, profesor universitario, el pasado 12 de junio en Cali, desat\u00f3 una avalancha de comentarios elogiosos a trav\u00e9s de las redes sociales, las versiones digitales e impresas de los diarios, los comunicados de duelo de instituciones consagradas a la comunicaci\u00f3n y el periodismo de Am\u00e9rica Latina y de personas que le conocieron a lo largo de su fruct\u00edfera y apasionada vida profesional. Fue autor de una veintena de libros, incontables art\u00edculos publicados en revistas especializadas del continente y de Espa\u00f1a, gestor de proyectos y de programas en Colombia y en un buen n\u00famero de pa\u00edses latinoamericanos, protagonista de una infinidad de conferencias y participante en cuanto foro hab\u00eda para confrontar p\u00fablicamente sus visiones.<\/p>\n<p>Es muy probable que la etapa m\u00e1s fruct\u00edfera de su vida intelectual haya transcurrido en Cali, en la Universidad del Valle, donde fund\u00f3 la Escuela de Comunicaci\u00f3n Social a mediados de los a\u00f1os 70. Se jubil\u00f3 a finales de los a\u00f1os 90, pero su legado es imborrable e innegable. Jes\u00fas Mart\u00edn Barbero traz\u00f3 el camino de la Escuela de Comunicaci\u00f3n Social, reconocida varias veces como la mejor de Colombia, con una espada de luz.<\/p>\n<p>Sus alumnos recuerdan de \u00e9l sobre todo los silencios que provocaba en sus cursos. Se deten\u00eda en medio de una reflexi\u00f3n, y las moscas dejaban de volar, las hojas de los \u00e1rboles de caer y los estudiantes suspend\u00edan por algunos minutos m\u00e1s la satisfacci\u00f3n de sus urgencias fisiol\u00f3gicas. Pod\u00eda hablar por 4 horas sin percatarse de que el tiempo pasaba.<\/p>\n<p>Planteaba paradojas, retos, visiones nuevas que chocaban con las com\u00fanmente aceptadas, todo con un tono enardecido de orador de plaza p\u00fablica. Quienes dict\u00e1bamos cursos en salones aleda\u00f1os no pod\u00edamos no escuchar sus intervenciones vehementes, enf\u00e1ticas y casi rabiosas, y algunas veces suspend\u00edamos nuestras clases para escuchar, risue\u00f1os y c\u00f3mplices, alcahuetas casi, lo que se tramitaba al lado. Todo parec\u00eda resumirse en este principio: los fen\u00f3menos de la comunicaci\u00f3n no pod\u00edan reducirse a los agenciados por los medios. El Departamento de Ciencias de la Comunicaci\u00f3n se convirti\u00f3, bajo su conducci\u00f3n intelectual y \u00e9tica, en un hervidero de ideas y de propuestas novedosas que puso en entredicho la base conceptual de los programas acad\u00e9micos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Sus estudiantes sal\u00edan entusiasmados a visitar plazas de mercado, cementerios, bares, bailaderos de salsa, estadios de f\u00fatbol, juntas de acci\u00f3n comunal, supermercados, iglesias, recodos del r\u00edo Cauca de donde los trabajadores extra\u00edan arena, con el prop\u00f3sito de entender de qu\u00e9 manera la gente se comunica en lugares as\u00ed. Cargados de c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas, filmadoras manuales, grabadoras de sonido, carnets de notas, y sobre todo con la sensaci\u00f3n de estar emprendiendo un lance emocionante, part\u00edan hacia la aventura. Es decir, hacia lo desconocido, hacia lo imprevisible, como corresponde a la etimolog\u00eda de la palabra \u00abaventura\u00bb. Uno de los gestos de Jes\u00fas que sus estudiantes conservan reverencialmente en su memoria son las notas al margen de los escritos que le presentaban, que muchos guardan en sus archivos personales como verdaderas reliquias paganas.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l pudo haber sido esa piedra de toque que desencaden\u00f3 la afluencia de nuevas concepciones en los estudios de comunicaci\u00f3n en Colombia y en Am\u00e9rica Latina? Quiz\u00e1s la respuesta est\u00e9 contenida en una experiencia que tuvo Jes\u00fas y otros colegas en los primeros a\u00f1os de la Escuela en una sala de cine de Cali durante la presentaci\u00f3n de la pel\u00edcula mexicana La de la mochila azul (1979, con Pedrito Fern\u00e1ndez). Muertos de la risa a causa de las truculencias emocionales y de las ridiculeces personificadas en la pel\u00edcula, el grupo de intelectuales fue interpelado a viva voz por un espectador energ\u00fameno, quien, con el apoyo iracundo de otras personas, los amenaz\u00f3 con sacarlos a patadas de la sala si segu\u00edan burl\u00e1ndose de lo que ocurr\u00eda en la pel\u00edcula.<\/p>\n<p>Jes\u00fas relat\u00f3 en diversos sitios que, a partir de ese momento, no pudo estar atento a lo que acontec\u00eda en la pantalla, sino en discernir qu\u00e9 hab\u00eda visto el p\u00fablico y en lo que \u00e9l y sus colegas no hab\u00edan visto. D\u00edas despu\u00e9s, Jes\u00fas le pidi\u00f3 a uno de sus alumnos que asistiera a la presentaci\u00f3n de la pel\u00edcula y entrevistara a las personas a la salida. \u201c\u00bfQu\u00e9 fue lo m\u00e1s importante que usted vio en la pel\u00edcula?\u201d, le pregunt\u00f3 el estudiante a un viejito que acababa de abandonar la sala. \u201cEl burrico\u201d, respondi\u00f3. \u201c\u00a1\u00bfEl burrico?!\u201d, reaccion\u00f3 el estudiante. \u201cS\u00ed, s\u00ed\u201d, insisti\u00f3 el viejito, \u201cel burrico que pasa por la plaza\u201d. El estudiante tuvo que asistir por segunda vez a la proyecci\u00f3n de la pel\u00edcula para ver por fin un burro que transitaba cansino tirado del cabestro por un campesino al fondo de una imagen cuyo primer plano estaba ocupado por una pareja de enamorados que se confesaban apasionadamente su ardiente amor. \u201cEllos ven una cosa, nosotros otra\u201d, concluy\u00f3 Jes\u00fas. \u00bfC\u00f3mo olvidar las charlas a gritos y a carcajadas en la cafeter\u00eda de la Librer\u00eda Nacional acerca de la telenovela Gallito Ram\u00edrez, que examin\u00e1bamos con pasi\u00f3n escandalosa, ante la mirada sorprendida e incr\u00e9dula de la respetuosa y callada clientela que tomaba t\u00e9 helado?<\/p>\n<p>Leerlo requiere de la artesan\u00eda del repaso, del resaltado, de la toma de apuntes, de los mapas. Jes\u00fas fue un gu\u00eda de primera importancia para orientarnos acerca de los problemas que deb\u00edamos investigar, las lecturas que requer\u00edamos hacer, los \u00e9nfasis que deb\u00edamos resaltar. Con Jes\u00fas aprendimos a interrumpirnos en las discusiones, a hablar a gritos, a tratar de persuadir al otro con vehemencia.<\/p>\n<p>Su escritura es densa y curva, categ\u00f3rica, plena de referencias textuales, pero su oralidad era tremendamente fuerte y convincente. Parec\u00eda un tribuno romano enardecido. Vehemente, categ\u00f3rico, furioso. Era tambi\u00e9n un excelente lector, y quienes recibimos su influjo vemos all\u00ed tambi\u00e9n una prodigiosa donaci\u00f3n de la vida. Viniendo de alguien como el autor de este art\u00edculo que admira a Borges por muchas razones, pero sobre todo por haber escrito esa magn\u00edfica frase que dice \u201cQue otros se jacten de los libros que han escrito. Yo me enorgullezco de los que le\u00eddo\u201d, resaltar ese rasgo lector de Jes\u00fas no es un hecho en absoluto nimio.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de la \u201cC\u00e1tedra para el desarrollo de la Comunicaci\u00f3n Social Jes\u00fas Mart\u00edn Barbero\u201d, hecha en 2012 por la Universidad del Valle (es decir, 16 a\u00f1os despu\u00e9s de su jubilaci\u00f3n), es solo una muestra de m\u00e1s de su importancia.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se sinti\u00f3 bien en Colombia desde su llegada. Le atra\u00eda mucho el desorden, la multiplicidad de culturas, la polifon\u00eda de sus calles, la diversidad geogr\u00e1fica, las singularidades de su lengua (que \u00e9l evocaba muerto de la risa, con sus equ\u00edvocos de sentido: \u201c\u00bfLe provoca un tintico?\u201d, frase incomprensible para \u00e9l -el tintico lo hac\u00eda pensar en un vino tinto- dicha por una casera el primer d\u00eda en que despert\u00f3 en Colombia). Su encuentro en la vida con Elvira Maldonado, una santandereana risue\u00f1a de armas tomar y excelente sentido del humor, consagr\u00f3 su anclaje en este pa\u00eds, ratificado luego con el nacimiento de sus hijos Alejandro y Olga. Estaba claro que Colombia ser\u00eda el pa\u00eds de su vida y de su muerte.<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os 70, cuando se traslad\u00f3 de una vez por todas a este pa\u00eds, Jes\u00fas introdujo en el \u00e1mbito nacional perspectivas anal\u00edticas que problematizaron la visi\u00f3n imperante sobre los fen\u00f3menos de la comunicaci\u00f3n social, cuestion\u00f3 la naturaleza de los programas acad\u00e9micos que entonces reinaban en las universidades, oblig\u00f3 a repensar el perfil profesional de los egresados de las facultades de comunicaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Cuando las facultades de comunicaci\u00f3n social de toda Am\u00e9rica Latina conceb\u00edan sus curriculums acad\u00e9micos centrados alrededor del periodismo, que ellas asimilaban a la comunicaci\u00f3n, Jes\u00fas plante\u00f3 un programa de estudios en torno a los procesos comunicativos que se desarrollaba de manera viva entre la gente de todos los sectores de la sociedad. Las repercusiones y ecos de sus impugnaciones epistemol\u00f3gicas alcanzaron entonces los espacios acad\u00e9micos de otros pa\u00edses de Am\u00e9rica latina y el Caribe y luego -como invitado- se desplazaba con regularidad y fascinaci\u00f3n desde M\u00e9xico hasta Brasil, desde Ecuador hasta Chile, desde Per\u00fa a Argentina.<\/p>\n<p>Jes\u00fas -que naci\u00f3 en \u00c1vila en 1937- nunca dej\u00f3 de ser espa\u00f1ol hasta las ra\u00edces. Las reuniones con \u00e9l parec\u00edan discusiones en un bar de obreros de la construcci\u00f3n de Vallecas, el conocido barrio popular de Madrid. Nunca dej\u00f3 de ser espa\u00f1ol, por m\u00e1s que haya recibido el t\u00edtulo de ciudadano colombiano -ofrecido por el gobierno colombiano y no solicitado por \u00e9l: era su punto de honor-. No perdonaba la siesta, esa saludable pr\u00e1ctica gen\u00e9tica espa\u00f1ola; era hincha a morir del Atl\u00e9tico de Madrid -en todo caso, era impensable que lo fuera del Real Madrid: un esp\u00edritu anarquista no puede compartir jam\u00e1s valores de la realeza-; se pod\u00eda inferir por sus comentarios que segu\u00eda al dedillo la marcha de los asuntos de sociedad en Espa\u00f1a, para lo cual ve\u00eda cada d\u00eda, como en un rito matinal religioso, los noticieros de la televisi\u00f3n espa\u00f1ola de la cadena Ser. Cuando al vaiv\u00e9n de sus tantos viajes a Espa\u00f1a por razones acad\u00e9micas, que \u00e9l aprovechaba para duplicarlas por un fin de semana en razones personales, viajaba a \u00c1vila, a compartir en la barra de un alg\u00fan bar estruendoso con sus amigotes de infancia los recuerdos de una etapa de sus vidas marcada por los estragos de la guerra civil.<\/p>\n<p>\u00abChus\u00bb, le llamaban sus amigos, entre los cuales se encarg\u00f3 siempre de destacar con especial afecto al anarquista del pueblo. Rele\u00eda con frecuencia a los hermanos Manuel y Antonio Machado, y recordaba con tristeza el exilio y muerte de Antonio en Colliure, Francia. Hace poco, al saludarlo antes de que \u00e9l dictara un seminario para profesores de la Universidad del Valle, minutos despu\u00e9s de haber visto el partido Barcelona &#8211; Atl\u00e9tico de Bilbao por la Copa del Rey en el lobby del hotel donde se hospedaba, explicaba las caracter\u00edsticas t\u00e9cnicas del partido y su desarrollo \u00a1asoci\u00e1ndolos a los problemas auton\u00f3micos de Espa\u00f1a! De Jes\u00fas privilegio su imagen concentrada en un radio transistor, de \u00e9sos que todav\u00eda exist\u00edan hace unos veinte a\u00f1os, mientras se acercaba al edificio de Comunicaci\u00f3n Social; cuando nos cruzamos, separ\u00f3 el radio de su oreja enrojecida por la presi\u00f3n y me dijo, henchido de orgullo: \u201c\u00a1Ah, el navarro \u00e9se!\u201d. El \u201cnavarro \u00e9se\u201d era Miguel Indurain, imbatible en el Tour de Francia, cuyas etapas \u00e9l segu\u00eda con fervor.<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os, en abril de 2019, algunos profesores nos desplazamos a Bogot\u00e1 con el fin de rendirle un homenaje personal y privado a Jes\u00fas, de quien sab\u00edamos que no se encontraba en condiciones de viajar a Cali. Era un homenaje que ten\u00eda el sabor de una despedida. El ambiente estuvo, sin embargo, distendido y alegre. Jes\u00fas se ve\u00eda muy contento, y en cierto momento se puso a cantar en voz baja y con los ojos semicerrados y dirigidos al pasado, a mi lado, sin un motivo aparente, la letra de la canci\u00f3n de Georges Moustaki \u00abMa libert\u00e9\u00bb, que tanto amaba: \u00abMa libert\u00e9\/ devant tes volont\u00e9s\/ mon \u00e2me \u00e9tait soumise.\/ Ma libert\u00e9\/ je t&#8217;avais tout donn\u00e9\/ ma derni\u00e8re chemise\u00bb. Jes\u00fas era un hombre libre; por su libertad, era capaz de entregar hasta su \u00faltima camisa. Luego ley\u00f3 unos poemas suyos, que llevaba manuscritos. En dos o tres ocasiones tuvo que detener la lectura pues las l\u00e1grimas le imped\u00edan continuar. Eran poemas que hablaban de sus a\u00f1os de infancia y adolescencia en \u00c1vila, y en los que no falt\u00f3 la menci\u00f3n al anarquista de su alma.<\/p>\n<p>Que su trabajo, hecho visible en sus portentosas conferencias, en numerosos libros e innumerables art\u00edculos, en proyectos acad\u00e9micos materializados en distintos pa\u00edses latinoamericanos sea reconocido internacionalmente, da a entender el orgullo que sentimos, profesores y estudiantes, al haber sido sus alumnos.<\/p>\n<p>Depositamos estas palabras como flores rojas en su tumba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agencia de Noticias Univalle El gran intelectual fue una figura fundamental para todas las escuelas de comunicaci\u00f3n social. Por Hern\u00e1n Toro, docente de la Escuela de Comunicaci\u00f3n Social de Univalle. 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